(elterritorio.com.ar) La actividad económica sufrió el golpe de la corrida cambiaria y la sequía en el campo y registró en mayo una caída de 5,8% en comparación con el mismo mes del año anterior. Es la caída más fuerte de toda la presidencia de Mauricio Macri.
Según publicó el Indec, el Estimador Mensual de Actividad Económica, la devaluación del peso y la fuerte sequía impactaron en el ritmo de la economía, que tuvo así su segundo mes en baja consecutiva.
En abril, el freno estuvo centrado en la menor cosecha de soja, pero con el indicador difundido hoy empezó a reflejarse además el parate económico en otros rubros producido por la suba del dólar y la salida de capitales. Respecto a abril el retroceso de la economía fue de 1,4%.
Los sectores que más sintieron el golpe fueron, además del campo que tuvo un desplome de 35%, el transporte y comunicaciones (-4,9%), la recaudación de impuestos (-2,7%). La industria, por su parte, se sumó a los rubros en caída. En abril había registrado un avance de 3,1% pero ya en mayo tuvo un retroceso de 1,4%.
Otros dos rubros que desaceleraron fueron la construcción y el comercio. La actividad en las obras frenó desde un crecimiento de 10,2% a 4,4% en mayo, mientras que las ventas minoristas lo hicieron desde 5,5% en abril hasta 0,6% en mayo.
El crecimiento económico acumulado de los primeros cinco meses del año quedó, con el resultado de mayo, en 0,6%. Hasta abril, esa cifra era de 2,5%. Las proyecciones del Fondo Monetario Internacional marcan que en 2018 la actividad económica ascendería apenas 0,4%, un porcentaje también reconocido por el propio Gobierno nacional en el adelanto del Presupuesto 2019 que envió al Congreso Nacional.
Un informe del Ministerio de Producción ya había adelantado hoy que la actividad económica entró en una fase recesiva producto de "la peor sequía en 50 años, el shock externo y la volatilidad cambiaria". Según el "Monitor de la Economía Real", que elaboró esa cartera, la actividad agropecuaria, la industrial y la construcción se contrajeron durante el segundo trimestre del año, "después de un año de sostenido crecimiento".
"La volatilidad cambiaria producto del shock externo que afectó a la Argentina y el resto de los mercados emergentes impactó también en el consumo, especialmente el vinculado a durables, por el encarecimiento del crédito y el aumento del tipo de cambio. La venta de autos se desaceleró en junio, luego de marcar un récord histórico durante los primeros 5 meses del año", puntualizó el documento oficial.
Las consultoras privadas ya estiman que la recesión será la más alta desde 2009, año en que tuvo lugar la última gran crisis financiera internacional. Todo indica que será la recesión más fuerte desde la vivida en 2009. Es decir, la que acumule una caída más fuerte punta a punta, desde inicios de la recesión hasta el final. Esto se debe al combo sequía, salto del tipo de cambio abrupto, restricción de liquidez y ajuste fiscal", apuntó Radar.
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