Viernes, 13 de marzo
Policiales

“En todo momento se vivió una sensación de muerte en el lugar”

se cumple el 5 aniversario del trágico robo

Una de las camionetas de los delincuentes fue abandonado en una zona de montes de El Soberbio.
  titulo  Parte del pesado armamento con el que actuaron los asaltantes brasileños.

(elterritorio.com.ar) “Fue una sensación muy parecida a cuando uno tiene un accidente o cuando uno piensa que su vida llega a su fin. Fue una sensación de muerte”, narró Roque Soboczinski, actual intendente de El Soberbio, quien hace exactamente cinco años, cuando aún no era autoridad del municipio le tocó vivir y ser testigo en carne propia de uno de los atracos más importantes de la historia policial misionera
Dicha referencia de debe a que hoy se cumplen cinco años del trágico asalto perpetrado en 2015 por una banda de malvivientes brasileños que fuertemente armados tomaron como rehenes a empleados, clientes y a dos policías que custodiaban la sucursal del banco Macro, en pleno centro de la Ciudad de las Esencias. En torno a esto, el actual alcalde rememoró la terrorífica experiencia y recordó sentidamente al policía Roberto Omar Ballesteros (35), quien fue asesinado aquel día.
En primer lugar Soboczinski recordó que aquella mañana del lunes 2 de febrero llegó hasta la sucursal del banco ya que desde hacía una semana tenía intenciones de tramitar un Posnet y una cuenta para una agropecuaria de su propiedad. 
Además, en su rol como presidente de APTM (Asociación de Plantadores de Tabaco de Misiones) debía hacer distintas consultas en el banco, razón por la cual muy temprano se apersonó en el lugar. 
“A las 8.05 entré en el banco y tomé una ficha de atención. A los 4 minutos aproximadamente empezaron a ingresar militares con fusiles, golpeaban el vidrio  mientras decían que eran de la policía. Cuando me doy vuelta veo que eran personas con acento portugués, con fusiles y armas largas. Primero pensé que era un entrenamiento”, revivió el alcalde. 
Comentó que al momento de la irrupción de tres de los delincuentes en el sector de atención al público, se encontraban en la puerta principal el uniformado Jonás Batista y el cabo primero Ballesteros, éste último dentro de una garita blindada. 
“El de la puerta (por Batista) también se vio sorprendido porque iba entrando gente y cuando pasaron la puerta de vidrio lo apuntaron. Cuando lo encañonaron le dijeron que era un asalto y los dos delincuentes restantes atropellaron por sobre quienes esperábamos el turno de atención”. 
El intendente añadió que en todo momento los asaltantes se comunicaron en portugués y que al grito de “al piso, al paso” obligaron a todos a ponerse acostados boca abajo. 
Describió que uno de los ladrones llevaba el rostro descubierto, en tanto que sus dos cómplices si tenían medias finas en la cabeza. “Uno tenía un revolver y el cinturón lleno de cargadores. Osea que vinieron muy bien preparados”. 
Siempre desde el relato de  Soboczinski, Batista fue obligado a ponerse de rodillas. Además fue amenazado para que diga dónde estaba el otro uniformado encargado de la seguridad del lugar. 
“En todo momento se vivió una sensación de muerte en el lugar, fue algo muy terrible lo que pasó. Dentro del blindado estaba Ballestero, le gritaron para que abra la puerta y dispararon varias veces contra el blindado”. 

Rezos y llantos
Otro de los momentos más críticos que continúan grabados en la memoria del alcalde tiene que ver con una de las tantas situaciones tensas que pudo advertir y que tiene que ver con un ataque de desesperación de un grupo de mujeres que estaban en el lugar. 
“Me acuerdo bien que había una señora que estaba a mi lado.  Había una pizarra de plástico con los números del dólar y esa señora trataba de esconder detrás de la pizzarra al bebecito que llevaba recién nacido. Yo le decía que no se preocupara y que podíamos rezar. Luego ella empezó a embocar con armonía una oración y otras señoras la siguieron. Se dio un llanterío como si fuera un velorio”, describió el entrevistado. 
Luego agregó que dicha situación fue rápidamente contenida por uno de los delincuentes que intentó poner calma al momento y dijo que si los rehenes colaboraban con los pedidos de los asaltantes nada malo les iba a pasar.   
En la continuidad del atraco contó que tras tener a Ballesteros desarmado y fuera de su casilla, quien lideraba la banda pidió la presencia del gerente, a quien apuntaron con un revolver y obligaron a que los llevara hasta el sector del tesoro del banco.  
“El manejo de las circunstancias de parte de los asaltantes fue transmitir tranquilidad en un momento de mucho nerviosismo. Transmitió una seguridad de profesional, no era el primer atraco o tenía mucha certeza de lo que hacía”. 
Por otra parte comentó que en todo momento los ladrones exigieron al gerente los números de los códigos de los cajeros, que por fortuna, lograron acceder rápidamente antes de que los ladrones entraran en desesperación. 
También rememoró que afuera del banco la situación también era más que crítica debido a que todos aquellos vecinos que estaban haciendo la fila del cajero también habían sido reducidos por otros dos delincuentes: “Afuera del banco había dos disparos a cada dos minutos. Estaban reducidos unas 30 personas que esperaban el cajero”. 
Incluso el alcalde comentó que uno de los delincuentes se quejó con cada detonación que escuchaba fuera de la sucursal ya que para él sus compañeros debían preservar las municiones que tenían.  
Y expresó que al escuchar tantos disparos: “Solo quedaba en la familia y empezar el padre nuestro, solo pensar en rezar. Pero uno empezaba y empezaba la oración pero no la podía terminar, era como que pensaba que era el fin”.

Escape con rehenes
Ya con el dinero en bolsones los delincuentes pusieron de pie a  Soboczinski y a los demás rehenes con la idea de ir cumpliendo paso a paso con el plan de fuga previsto. La intención era atar a todos y utilizarlos como escudos humanos ante la presencia de la policía y de la gendarmería. 
En primero momento uno de los asaltantes intentó sujetar por la cintura a todas las víctimas con una soga, pero al ver que el cordón no alcanzaría decidieron que los rehenes se agarraran las manos. 
“Nos pusieron en la puerta y nos empezaron a decir que vayamos para afuera y nos empujaron con los caños de los fusiles sobre nuestras espaldas. Cuando salimos vimos a los otros que estaban de rehenes. Sonaban muy fuerte los tiros de ambos lados y cuando bajo a la calle veo a Ballestero desplomarse y escuchaba como uno de los delincuentes se excusaba diciendo que fue la propia policía quién lo había matado”. 
Luego contó que al gerente del banco lo hicieron subir el estribo de una camioneta con la que tenían previsto escapar. Y que para ello, el líder de la banda tomó al bancario por el cuello, lo abrazó y le recostó  el revolver en la nuca. Acto seguido los delincuentes huyeron raudamente del lugar. 
Sobre la ejecución del uniformado dijo: “Uno quedó shokeado al ver a un tipo muerto en el asfalto. No sabíamos para dónde correr. Ballestero estaba boca abajo y le pedimos a la policía para darlo vuelta pero ya estaba en sus últimos suspiros. Fueron momentos muy delicado por todo lo vivido ese día”. 
Sobre la logística y el accionar llevado a cabo por la banda de asaltantes, el alcalde comentó que no es un dato menor que días antes del atraco se produjo el cambio de edificio de la comisaría local. Esto se debió a una serie de refacciones en el edifico y cuyo dato era conocido por los delincuentes. 

En memoria de Ballesteros
Por último, y como cada 2 de febrero, efectivos de la Policía de Misiones y la comunidad en general tienen previsto recordar hoy por la mañana a Roberto Omar Ballesteros, a través de un acto recordatorio a realizarse en la plazoleta ubicada frente al banco Macro. 

Trágico asalto

El trágico robo se produjo cerca de las 8.10 del lunes 2 de febrero de 2015, cuando al menos siete delincuentes brasileños fuertemente armados y con ropas militares irrumpieron en la localidad y tomaron como rehenes a unos treinta vecinos que esperaban ser atendidos. Uno de los asaltantes ejecutó de un disparo en la espalda a Ballesteros, quien junto a Miguel Batista cumplían adicionales como seguridad del banco. En minutos los peligrosos delincuentes se alzaron con una suma que habría superado los dos millones de pesos. Para garantizar la huía, la banda escapó con el gerente del banco y al ese entonces jefe de comisaría José Espinosa como rehenes. Ambos fueron liberados sobre la ruta provincial 2. Posteriormente, Evandro Scholer, Régis Da Silva Lopes, Alex Lima Schimitz y Arlindo Da Luz fueron atrapados en Brasil en plena huida. Todos estos fueron condenados por éste atraco y otros robos más por la justicia brasileña.
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