
Choclo premium: una turista argentina pagó casi 6 millones tras ser estafada en Brasil
Una turista argentina fue víctima de una estafa en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro, que le vació su cuenta de ahorros.
(radioup.com.ar) Una turista argentina fue víctima de una estafa en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro, que le vació su cuenta de ahorros. La mujer pagó el equivalente a casi 6 millones de pesos argentinos por un simple choclo tras una manipulación digital en su teléfono.

Una turista argentina que vacacionaba en Brasil vivió una pesadilla financiera por una compra cotidiana en la famosa playa de Copacabana. Lo que comenzó como la simple adquisición de un choclo terminó convirtiéndose en una estafa millonaria que vació sus ahorros en cuestión de segundos, dejando al descubierto los riesgos de los pagos digitales en entornos turísticos.
La mujer decidió abonar su comida utilizando una aplicación digital, una práctica común en el país vecino. Según consta en su posterior denuncia, el vendedor ambulante tomó su teléfono celular para completar la transacción, un gesto que ella interpretó como ayuda ante la barrera del idioma.
El precio acordado verbalmente para el choclo era de 20 reales, una cifra razonable. Sin embargo, en la operación digital el vendedor ingresó el monto de 20.000 reales, una diferencia abismal que la víctima no logró percibir en el momento del pago. La combinación de confianza, la rapidez de la transacción y el desconocimiento del portugués crearon la tormenta perfecta para el fraude.
La turista descubrió la verdad varias horas después, cuando revisó los movimientos de su cuenta y encontró el débito devastador. El monto transferido equivale aproximadamente a seis millones de pesos argentinos, dinero que constituía la mayor parte del presupuesto que ella había destinado para todo su viaje.
El caso generó una lógica conmoción no solo por la cifra exorbitante, sino también por la sencillez con la que se ejecutó el engaño. La estafa no requirió violencia ni amenazas, sino solo una manipulación rápida del dispositivo de la víctima en medio del bullicio playero.
Al percatarse de lo sucedido, la argentina realizó de inmediato la denuncia ante la policía local de Río de Janeiro. Hasta el momento, la investigación no ha registrado avances significativos, ya que no se ha logrado identificar al vendedor ni recuperar el dinero transferido de forma instantánea.
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Las autoridades admiten que este tipo de fraudes digitales resultan particularmente difíciles de rastrear y resolver. El episodio sirve como una cruda advertencia para los viajeros sobre los riesgos de ceder el teléfono y no verificar personalmente cada transacción, especialmente en destinos internacionales concurridos donde los estafadores suelen aprovechar la vulnerabilidad de los turistas.

