La vida natural como tendencia
Agricultura Familiar o el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria reconocen este importante regreso de las huertas a las familias.

(elterritorio.com.ar) Nadie puede discutir que las abuelas son las sabelotodo de las huertas. Saben qué planta te ayuda a la digestión, en qué mes plantarla y qué abono ponerle para que crezca sana y fuerte.
Ver macetas en los balcones con tomates y perejiles, en lugar de flores, se volvió tendencia en las ciudades. Es que hay un cambio en la sociedad moderna, que cada vez busca estar más informada e intenta alejar del cuerpo a los contaminantes y agrotóxicos.
Según dicen los expertos, plantar y consumir frutas, hortalizas y aromáticas cultivadas en los hogares mejora los hábitos alimenticios, reduce el estrés, promueve la integración con la naturaleza y restablece la biodiversidad.
Parte de este renacer de la huerta tiene que ver también con la situación económica que atraviesa el país. Tratar de abaratar costos mediante la cosecha propia es una iniciativa que no escapa a las casas de familias misioneras.
No importa si es en un patio, un balcón o el marco de una ventana, las huertitas urbanas están siendo un boom y ya no hay excusas para no tener una. En canteros, con botellas cortadas e incluso en caños de plomería, los tomates, morrones y cebollitas de verdeo, encuentran un lugar para crecer.
Economía y medioambiente
Una de esas iniciativas se puede encontrar en Posadas, donde la suma de creatividad y conocimientos dieron como resultado un interesante emprendimiento.
Manuela Barreyro y Graciela Woronowicz fabrican, de forma artesanal y con materiales reciclables, cajoncitos con aromáticas y especias, que luego venden al público.
La alta demanda que tuvieron las ambientólogas no sólo tuvo que ver con la idea de cultivar en la zona urbana, sino también con cuidar el medioambiente y contribuir al aprendizaje sobre una vida más natural (página 4).
Asimismo, en muchas familias, contar con un lugarcito para plantar se vuelve una necesidad y la forma de sobrepasar la crisis económica. Es el caso de la familia Lindao de San Pedro, quienes se dedican al cultivo de hortalizas a pulmón, para poder obtener los ingresos para vivir (página 5).
Autosustentabilidad
Desde los organismos como Agricultura Familiar o el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria reconocen este importante regreso de las huertas a las familias.
Es que es una picardía que una tierra tan fértil como la de Misiones no sea utilizada para el autoabastecimiento de alimentos.
“Compramos banana de Ecuador y no la banana de Almafuerte, porque ni sabemos que Almafuerte tiene producción de bananas”, indicaron desde Agricultura Familiar.
Este ejemplo grafica en cierta manera la falta de difusión sobre la producción local, ítem que está siendo muy trabajado en busca de una transformación mental y social.
Marta Ferreira, titular de la Secretaría de Agricultura Familiar de la Provincia, especificó que en ese proceso, influye de sobremanera la escuela, tomando un rol preponderante con las nuevas formas de enseñanza transversal. Teniendo como eje el autoabastecimiento de alimentos y el conocimiento de la tierra, son muchas las instituciones que ya implementan las clases en las huertas, como parte de la Ley Nº VI-210, que establece la obligatoriedad de que cada escuela tenga una huerta. Esto, sumado a los nuevos programas de comercialización y ferias, promovidos en la provincia, posicionan al pequeño productor en un lugar propicio para la venta de sus artículos caseros y el fomento a la producción local, saludable y de calidad (página 6).
En tanto, hay otros organismos que se encargan también de realizar acompañamiento a los productores en el proceso. Es el ejemplo de Iván Rossi, asesor de las Ferias Francas de Posadas por parte de la Municipalidad, Daniel Castillo, del Instituto de Fomento Agroindustrial (Ifai), y Milton Rosés, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta), quienes asesoran a los agricultores para contribuir a una producción constante,todo el año (página 7).
La huerta en la ciudad
El programa Pro Huerta impulsado por el Inta junto al Ministerio de Desarrollo Social de la Nación está presente la mayoría de los municipios, con el fin de fomentar la autoproducción familiar de alimentos sanos y diversos.
Además de su amplia cobertura, se destaca por su acción en las ciudades, en tanto busca resolver algunas problemáticas vinculadas con la seguridad alimentaria, la salud, la recreación y el ambiente.
En ese marco, Janine Schonwald y Francisco Pescio -dos investigadores del Inta- escribieron el libro Mi casa, mi huerta, en el cual se vuelcan consejos y puntos claves para la agricultura urbana (página 8). En ese marco, Pescio destacó los beneficios de tener una huerta, cualquiera sea el lugar, sin lugar a excusas (página 9).
De esta manera, las huertas de la abuela vuelven a ser protagonistas de una vida más natural, saludable y autosustentable, tendencia que llegó para quedarse.
Comentarios
¡Sin comentarios aún!
Se el primero en comentar este artículo.
Deja tu comentario