Un escándalo de espionajes
El juez sostuvo que la causa que involucra a Stornelli es apenas una porción ínfima de un cuadro mucho más grande
La Bicameral de Fiscalización de Organismos y Actividades de Inteligencia resolvió por unanimidad citar para el próximo jueves 21 al juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla. Además, luego de la visita del magistrado, la comisión convocará al titular de la Agencia Federal de Inteligencia, Gustavo Arribas.En una reunión de carácter reservado se decidió también que tres legisladores analicen la información enviada por el juez. Esa subcomisión, encargada de elaborar un informe, estará conformada por el senador Pedro Guastavino (Justicialista) y los diputados Daniel Lipovetzky (PRO) y Rodolfo Tailhade (FPV-PJ). Al término del encuentro, el presidente de la bicameral, el senador Juan Carlos Marino (UCR), aseguró que se mantuvo una “muy buena reunión con asistencia casi perfecta en la que se abrió la caja con la documentación remitida por Ramos Padilla”.
El juez de Dolores, Alejo Ramos Padilla, quedó primero en el examen para cubrir la vacante del Juzgado Federal con competencia Electoral de La Plata. En el marco de ese concurso, en el Consejo de la Magistratura se abrirá la etapa de impugnaciones, una de las instancias claves en el camino a la eventual terna que llegará al Poder Ejecutivo y de la que saldrá el nombre elegido para el despacho platense. El magistrado no genera simpatías en el oficialismo y tampoco en algunos de los consejeros de la oposición. Los motivos del enojo del oficialismo con el juez pueden encontrarse en la declaración de inconstitucionalidad del nombramiento vía decreto presidencial de los jueces de la Corte, Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz, en diciembre de 2015. También se hace hincapié en su rol en la Justicia de Bahía Blanca, como uno de los encargados de paralizar una de las investigaciones contra Lázaro Báez. Su cercanía con La Cámpora y con la agrupación Justicia Legítima son otros dos de los elementos con los que buscan restarle puntos.
Un vínculo roto con Carrió que se remonta al año 2001
Antes de ser apuntado por Elisa Carrió como un “juez kirchnerista” que quiere verla presa, Alejo Ramos Padilla representó al ARI. Fue en 2001, cuando la actual diputada de la Coalición Cívica compartía espacio con el socialista Alfredo Bravo, amigo íntimo del padre del juez federal de Dolores que hoy investiga una supuesta red de espionaje paraestatal que alteró a Comodoro Py y cortó el calmo verano de Lilita.En esos años de crisis, el ARI de Carrió reclamaba una banca en el Senado para Bravo, que finalmente quedó en manos de Gustavo Béliz, luego ministro de Néstor Kirchner. Y los Ramos Padilla firmaban las presentaciones judiciales que luego Lilita defendía en los medios.
Cerca de Carrió pocos dicen recordar al entonces joven abogado Alejo Ramos Padilla, hasta entonces un importante dirigente de la Franja Morada y “enamorado de Alfonsín” que trabajaba a las órdenes de su padre, el también juez Juan Ramos Padilla.
“Ramos Padilla nunca fue del ARI y el interbloque era muy ecléctico”, se distancian en el entorno de Lilita.
Sin embargo, una carta de lectores publicada entonces en el diario La Nación da cuenta de que padre e hijo intervinieron en la disputa judicial por la banca de Bravo que encabezó el ARI. Fue un vínculo corto e intenso.
A sus allegados, los Ramos Padilla les hablan de los tiempos en que Lilita visitaba su estudio jurídico y de los pequeños actos que compartían antes de la ruptura con Bravo, en diciembre de 2002.
La última vez que se vieron fue en el funeral del socialista, meses después: Ramos Padilla padre despedía a su mejor amigo y Carrió derramaba lágrimas a pocos metros.
Impulsan el juicio político contra el juez por anomalías
Dos días después de su presentación en el Congreso, más precisamente en el seno de la Comisión de Libertad de Expresión de la Cámara Baja y con la presencia exclusiva de legisladores del kirchnerismo, el Gobierno decidió impulsar el juicio político contra el juez federal Alejo Ramos Padilla.Autoridades nacionales le adjudican una “manifiesta actuación irregular y violatoria de los deberes de imparcialidad y reserva que todo juez debe guardar respecto de las causas que tramitan ante sus estrados y en resguardo de los derechos de las partes involucradas”.
El jury de enjuiciamiento fue elevado por el ministro Germán Garavano al representante del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura, Juan Bautista Mahiques.
Allí se argumenta que el magistrado expuso detalles de un expediente en trámite, “en una clara infracción al deber de reserva que debe garantizar en su carácter de director del proceso”.
Remitiéndose al Artículo 204 del Código Procesal Penal de la Nación, se rememoró que el sumario debe ser público para las partes involucradas y sus defensores, pero “será siempre secreto para los extraños”.
Por el contrario, se señaló que “muy lejos del respeto de ese deber de reserva, el mentado juez hizo de su investigación una cuestión política y mediática alejada del rol que la Constitución Nacional reconoce al Poder Judicial, poniendo gravemente en crisis de ese modo la confianza que los habitantes depositan en ese poder del Estado”.

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