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Juicio por doble homicidio: "Hoy solo pido justicia, que no quede impune lo que hicieron"
En la primera audiencia del juicio oral contra Pablo Dlugokinski, acusado como coautor del doble homicidio de Olivia Márquez y Sandro Leiva, en el paraje Puerto Rosario,

(elterritorio.com.ar) En la primera audiencia del juicio oral contra Pablo Dlugokinski, acusado como coautor del doble homicidio de Olivia Márquez y Sandro Leiva, en el paraje Puerto Rosario, se escucharon testimonios desgarradores de la hija y los hermanos de las víctimas en la sala de debates del Tribunal Penal 1 de Oberá.

"Los cuerpos estaban dentro de un pozo, cubiertos con tierra. Tuve que reconocerlos. Esos recuerdos siempre vuelven. Duelen. Hoy solo pido justicia, que no quede impune lo que hicieron con mi hermano y con mi cuñada". Con la voz entrecortada y lágrimas contenidas, Mario Leiva cerró uno de los testimonios más conmovedores de la primera jornada del juicio oral y público contra Pablo Dlugokinski (42), acusado como coautor de doble homicidio calificado por ensañamiento, alevosía y con el concurso de dos o más personas, en perjuicio de Olivia Márquez (46) y su concubino, Sandro Leiva (41), ultimados el 28 de marzo de 2017 y enterrados en una chacra situada en paraje Puerto Rosario, municipio de Florentino Ameghino.
Sobre el brutal crimen, por el que en mayo de 2021 fueron condenados a prisión perpetua Víctor Dlugokinski, ex cabo de la Policía de Misiones, y su cuñado, Leandro Bublitz; el testigo recordó que la primera alarma llegó cuando le avisaron que Sandro no aparecía. "Un hermano me llamó y me dijo que lo estaban buscando. Yo justo había llegado de un viaje, porque trabajaba de camionero. Me empecé a preocupar. Al día siguiente fuimos con otros hermanos a la seccional segunda de Oberá y ahí nos enteramos de que no aparecían por ningún lado y que habían encontrado parte de la moto en el arroyo Los Toros. Sentí que algo malo había pasado", relató.

Lo más doloroso llegó días después, con el hallazgo de los cuerpos. "El domingo siguiente supimos que los habían encontrado dentro del predio de los Dlugokinski. Me tocó reconocerlos", contó, con la voz entrecortada. "Sandro estaba dentro de un pozo, sin cabeza. Fue terrible. Olivia también estaba allí. Eso me marcó para siempre. Por eso pido justicia, porque él no hizo nada, era un hombre bueno", expresó entre sollozos.

Mario Leiva, hermano de Sandro.
Antes de retirarse de la sala, contó las secuelas emocionales que padece desde entonces, al punto que dejó de manejar por no sentirse en condiciones. "Intenté olvidarme de todo, de esas imágenes que quedaron en mi cabeza, pero hoy todo vuelve", lamentó, mirando a los jueces pidió "que no quede impune, que paguen por lo que hicieron".

Aferrado a un rosario
El tribunal que lleva adelante el proceso está conformado por los jueces Horacio Paniagua, junto a los subrogantes Jorge Villalba y Julio Carballo. El fiscal Elías Bys, también subrogante, conduce la acusación, mientras que la defensa de Dlugokinski está en manos de la defensora oficial Flavia Valenzuela.
Durante esta primera audiencia, Pablo Dlugokinski optó por no declarar. Se lo vio en silencio, cabizbajo, observando de a ratos un rosario de madera que exhibía por fuera de sus abrigos, mientras escuchaba cómo se revivía la brutalidad de los hechos por los que afronta una potencial pena de prisión perpetua.

En total declararon diez personas. Entre ellas, integrantes de una patrulla de Gendarmería Nacional Argentina (GNA) que el mismo día del crimen identificó a los acusados trasladando la moto de las víctimas en el baúl de un auto manejado por Víctor Dlugokinski. Ese dato fue clave para cerrar el cerco sobre los hermanos y Bublitz. También prestaron declaración pobladores de Puerto Rosario y Panambí, uno era vecino de la propiedad donde vivía la pareja masacrada, y el otro un comeciante de la zona, que aparentemente fue el último que vio con vida a la mujer, quien había pasado por su negocio para comprar arroz y pollo. "Estaba apurada", dijo.
"Confiamos plenamente"
También lo hicieron varios hermanos de Sandro, quienes revivieron con crudeza la búsqueda desesperada de esos días, y el trágico descenlace, lo que un rato antes había sido descripto por Daiana Mouls, hija de Olivia, quien tuvo que reconocer a su madre.
“A mi mamá la identifiqué por la ropa, porque tenía la cara desfigurada”, contó con lágrimas, consciente de que fue una pieza clave para que los acusados fueran detenidos, porque hizo la deuncia por la desaparición de su madre y padrastro, y aportó datos que orientaron la investigación.
También recordó que los Dlugokinski son sus primos y que incluso habían convivido con ella y su madre durante un tiempo, hasta que la relación se quebró. "Tuve que reconocer a mis padres en una bolsa", reiteró la joven.

Por su parte, los hermanos de Sandro -Luis Alberto, Sergio Víctor y Hugo Carlos- también fueron convocados por la fiscalía. Luis reclamó que se haga justicia: "Así como anteriormente los otros dos fueron condenados, confiamos plenamente en que va a pasar lo mismo ahora". Sergio lo respaldó, destacando que Sandro "era un buen tipo, laburador, jamás tuvo un problema con nadie. Muy reservado, pero honesto. Si bien donde vivía no tenía señal, siempre trataba de mantener la comunicación".
Balazos mortales
El expediente judicial recuerda que las pericias balísticas fueron determinantes, porque demostraron que las víctimas fueron asesinadas con dos armas que pertenecían a Víctor Dlugokinski, la pistola reglamentaria y una escopeta.
La escena hallada reflejó la brutalidad del ataque. Las víctimas estaban atadas y arrodilladas. A Olivia la ejecutaron con un disparo en la nuca, mientras que Sandro fue asesinado estando inmovilizado. Para la Justicia, fue una muestra de ensañamiento y alevosía.
El primer juicio concluyó con la condena a perpetua de Víctor Dlugokinski y de Leandro Bublitz. Pablo, en cambio, había huido a Brasil, donde fue detenido tiempo después. Por esa razón es que su situación se resolvió en un proceso aparte, el que ahora se debate en el Tribunal Penal de Oberá.

La fiscalía sostiene que el doble homicidio estuvo motivado por un deseo de venganza. Los hermanos Dlugokinski sospechaban que Olivia y Sandro habían tenido que ver con la muerte de su padre, Ildo, ocurrida días antes en un incendio de su casa, hecho que fue caratulado como accidental.
En esta nueva instancia, los jueces deberán evaluar la responsabilidad de Pablo en la planificación y ejecución del ataque. Su hermano Víctor, cuando declaró en el debate anterior, lo colocó en la escena con un rol preponderante, de lo que en su momento se defendió. El debate continuará mañana a las 8.30 y, según se adelantó, habría sentencia.
La investigación se inició a raíz de las denuncias de dos empresarios de la zona. El primero de ellos, dueño de una ferretería ubicada sobre la ruta provincial 13, aseguró que el 25 de julio pasado vendió mercadería por $3.600.000. El cliente abonó con un cheque perteneciente a una empresa, pero al poco tiempo descubrió que era falso.
El segundo caso fue denunciado por una comerciante de 49 años, quien recibió del mismo individuo siete cheques emitidos por distintas entidades bancarias entre el 8 de julio y la fecha de la denuncia. Al verificarlos, comprobó que todos eran apócrifos. El perjuicio en este caso ascendió a $13.540.000.

Con estos datos, efectivos de la División Investigaciones de la Unidad Regional VIII montaron un operativo y lograron detener al sospechoso sobre la ruta provincial 13, a la altura del kilómetro 4. En las próximas horas, podrían concretarse allanamientos en busca de evidencia vinculada a los bienes adquiridos mediante los fraudes.
El detenido quedó a disposición del Juzgado de Instrucción N°3 de San Vicente, a cargo del juez Gerardo Casco, quien lo llamará a indagatoria en las próximas horas.
Voceros del caso adelantaron que el acusado sería un estafador con antecedentes en maniobras similares y que la Justicia ya investiga otras posibles estafas cometidas bajo la misma modalidad
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