Viernes, 13 de marzo
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Durante la pandemia se potenció la viralización de contenido falsos

Casi la totalidad de los mensajes falsos que se viralizaron tienen a las redes sociales como eje.

(elterritorio.com.ar) A la par del avance del coronavirus por todo el mundo, que cobró rango de pandemia en marzo por la Organización Mundial de la Salud (OMS), también lo hicieron las fake news (noticias falsas) en torno a la enfermedad o a determinadas medidas de los gobiernos. Este tipo de contenidos maliciosos se convirtieron en uno de los principales riesgos que afrontan las sociedades actualmente.

Desde ese entonces, aumentó considerablemente la cantidad de información falsa, cuya circulación se dio principalmente a través de las redes sociales bajo diversas formas: audios anónimos o con una identidad falsa, cadenas con presuntas curas o imágenes y vídeos de falsos médicos criticando las medidas sanitarias. Esto con el objetivo de generar confusión y alerta en la población sobre un virus que está en pleno proceso de investigación.
Misiones no escapó a ello. Días atrás circuló la versión de la suspensión por quince días en el regreso de misioneros varados en diferentes partes del país, pero se trataba de una noticia falsa. Lo mismo ocurrió con la descontextualización de un video del ministro de Salud, Oscar Alarcón, en el que declaró circulación comunitaria del Covid-19 en la tierra colorada, con fecha del 28 de abril, pero que a través de su circulación por WhatsApp lo hicieron pasar como un anuncio reciente, del mes de septiembre. A nivel nacional pasó con publicaciones que indicaban que algunas empresas se iban a ir del país, pero resultaron ser mentiras.

Ante esta situación, El Territorio dialogó con Sebastián Di Domenica, quien es magíster en periodismo por la Universidad Nacional de La Plata y profesor de Periodismo Digital en la Universidad Nacional de Avellaneda (Undav), y analizó la problemática de la información falsa en tiempos de pandemia y los tipos de contenidos mentirosos que circularon en los últimos nueve meses, como así también cómo la verificación de datos (fact check) cobró un notable protagonismo para llevar certezas en medio de un contexto complejo (ver La importancia...)

Contenido para generar pánico
La aparición de una enfermedad desconocida generó un gran interés por parte de la población mundial, y eso se notó en los elevados índices de audiencia en los canales de televisión y en el aumento en el tráfico en los sitios de los medios de comunicación de trayectoria que, en algunos casos, cuadruplicaron sus visitas. Sin embargo, en el medio, también aparecieron los primeros contenidos falsos.

“El coronavirus es una enfermedad que se conoce poco y no hay respuestas concluyentes por el momento. Frente a una enfermedad nueva y al bombardeo de la información que derivó de ella, puso a la ciudadanía en una situación de vulnerabilidad”, comenzó con su explicación Di Domenica.

“En el medio, apareció la infodemia como circulación de noticias falsas, de opiniones sin validez científicas, de posibles curas o descreimiento a las únicas medidas comprobadas para reducir el número de contagios. Ese combo lo aportó fue confusión y viralizar contenidos falsos, que tiene que ver con un factor emocional, de creer noticias falsas en relación a la creencia previa y la operación de determinados prejuicios. En una situación de pandemia, en la que estamos nerviosos y confundidos, presos del miedo y del estrés, potenció a que muchos crean información que no son ciertas, que carecen de sustento y que no tienen chequeo alguno”, manifestó el investigador.

Señaló que con el paso del tiempo proliferó el negacionismo por la enfermedad, quienes minimizaron la gravedad de la coyuntura pandémica. Ello se reflejó en un estudio realizado por el consultor Gustavo Córdoba, publicado semanas atrás por este matutino, que arrojó que el 27% de la población sostiene que el Covid-19 no existe, pero -por las dudas- está de acuerdo en mantener el distanciamiento social para no contagiarse. En el mismo informe se especificó que “hay una sociedad hiperinformada pero a su vez confundida, que cree lo que quiere, además de la confusión que generan las noticias falsas o también las opiniones de sectores interesados, como la dirigencia política o hasta los grandes medios de comunicación del país”.

“Cuesta creer que haya algún beneficiado de que la gente se alarme, pero uno tiene que plantearse que si los medios dan lugar a alguien prima una opinión por sobre la validación científica o un experto epidemiólogo. Habría que ver si le hacen el juego a determinados grupos de poder que pueden estar detrás”, planteó el especialista en medios digitales.

Mayor gravedad
Di Domenica diferenció el tipo de contenido falso que puede circular en tiempos electorales con aquellos viralizados en el lapso de lo que va la pandemia.

“En las elecciones, las falsas noticias pueden incidir en algunas tendencias, pero hay que aclarar que eso no implica que se vote a partir de eso, sino que fortalece en el electorado cierta imagen del candidato, porque las fake news atacan al ‘enemigo’. Pero en este caso, con una pandemia, una noticia falsa puede provocar la muerte y generar consecuencias graves. Las medidas que se implementaron son las únicas que protegen de los contagios, otras medidas no hay. Cuando se ataca a las medidas que están sustentadas en base científica, se arriesga a la salud y a la vida, agrava el escenario en términos sanitarios y hace que el lector cometa un acto imprudente”, alertó.

El epicentro del contenido falso
Casi la totalidad de los mensajes falsos que se viralizaron tienen a las redes sociales como eje.

“Las redes sociales son, ante todo, plataformas publicitarias que quieren que pases la mayor cantidad de tiempo posible y a partir de la presencia del usuario se logra el negocio. Se tiene en cuenta la conducta de uno de la red social y de cómo uno ve la realidad. Es una especie de ‘deco cámara’ que, según el algoritmo, te brinda información o noticias de acuerdo a tus creencias. La red social busca que estés cómodo y esto influyó en la pandemia, en el acceso a la información donde predomina la creencia por sobre los hechos contrastados por expertos”, mencionó.

En este sentido, Di Domenica explicó la diferencia de los contenidos que circulan en las redes sociales respecto al que ofrece un medio de comunicación, ya sea gráfico, radial o audiovisual. “Un medio te ofrece y te da la noticia trabajada, empaquetada, te da la garantía que por detrás hay un trabajo de análisis, de chequeo y de la búsqueda del contacto con fuentes oficiales y expertos en el tema. En cambio en la red social no pasa eso porque no sabes de dónde proviene el audio o video, y lo único que termina de hacer es fortalecer ese prejuicio al ver ese contenido falso, que lo crea y lo comparta, comenzando el círculo peligroso de la información falsa. Provoca una vulnerabilidad informativa donde el factor emocional juega un rol clave”, sostuvo.

"Con la pandemia, una noticia falsa puede provocar la muerte y generar consecuencias graves"Sebastián Di DomenicaMagíster en Periodismo y especialista en medios digitales

De todas las redes sociales, afirmó que WhatsApp fue (y es) el espacio donde hubo mayor circulación de información falsa. “WhatsApp es el agujero negro de la información, ya sea por el compartir individual o grupal, porque reduce al mínimo la posibilidad de chequear. Todas las redes sociales en alguna medida beneficiaron la distribución de las noticias falsas, pero en WhatsApp fue la más peligrosa por el hecho del uno a uno, en el que no sabemos quién es originario el video, quiénes son los que hablan”, acotó.

Teorías falsas
Cuando el Covid-19 cobró estatus de pandemia diversas teorías sobre sus orígenes aparecieron y generaron un mar de incertidumbre en la ciudadanía. Por ello, el investigador enumeró seis categorías de falsas noticias que se expandieron en los últimos meses.

“La primera tiene que ver con las teorías conspirativas, que el virus fue creado en un laboratorio de China, que Bill Gates financió el virus. Fue una primera etapa donde los contenidos falsos estaban íntimamente ligado al carácter de la ciencia ficción”, comentó.

Ya declarada la pandemia circularon falsos remedios naturales o caseros  o medicamentos para prevenir el contagio con su ingesta. Pero todo era falso. Actualmente, los expertos de diferentes partes del globo trabajan a contrarreloj para lograr una cura mediante una vacuna o un tratamiento.

“El cómo se contagia también derivó en una noticia falsa, porque no había una respuesta concluyente. A nueve meses hay algunos datos que arrojan más certezas, como que el contagio se da por las gotas de saliva y que por eso es importante la distancia. Pero, al principio, ante el desconocimiento, se llevó a que haya un campo fértil o abierto para recibir información que intentaba dar una certeza que aún la ciencia no lo tenía. Es que estamos acostumbrados a que la ciencia tenga una respuesta a todo, pero en este caso es un proceso extenso que está buscando”, explicó.

Otras de las noticias falsas pasó por la desautorización de las medidas de prevención. “Actualmente, el uso del barbijo está aceptado para evitar el contagio, pero aún sigue circulando información que usar el barbijo puede provocar problemas en la respiración”, agregó.

El negacionismo o minimización, en el que predomina la opinión por sobre el chequeo o dato exacto, es otro tipo de fake news que circuló. “En este punto se toma a la opinión como un hecho y provoca que la persona pueda actuar de manera imprudente”, planteó. Esto se observó en muchas manifestaciones anticuarentena, en las que se cuestionaba la existencia del virus.

Por último “en muchos lugares del mundo se mostraron fotos o videos de supuestas acciones del Estado, que fueron descontextualizadas y contribuyó a una noticia falsa. Este flagelo se podía remediar con una verificación a través de Google, que puede constatar la fecha de la imagen”.

La importancia de la buena información

En medio de la pandemia, el periodismo reforzó su trabajo de llevar información chequeada, con fuentes oficiales y de expertos en el tema, con el objetivo de generar certezas. Como hace casi un siglo, El Territorio trabaja en esa línea, de brindar contenido certero, veraz y profesional, al considerar que es una de las mejores herramientas para enfrentar la infodemia, información que permite tomar decisiones disminuyendo el margen de error y permite también saber cómo actuar ante cada situación.

En este sentido, Di Domenica precisó que “creció la valoración de los lectores sobre los medios de comunicación tradicionales, como la televisión, la radio, la gráfica y los sitios oficiales de estos medios”.

Consideró que el periodismo científico y de la verificación de datos ganaron terreno frente a la pandemia de noticias falsas. Confiar, Chequeado y un grupo de investigadores del Conicet son algunos que se encargan del fact check en el país, al igual que los medios de comunicación, para contrarrestar el discurso malicioso y que sólo apunta a generar confusiones.

“Es un desafío mantener la rigurosidad, de basarse en información clara y de siempre charlar con los expertos en medio de un proceso de investigación, cuyas respuestas se sustentan a partir de datos, de la indagación. Es importante la buena información porque permite salvar vidas”, aseveró el investigador.
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