Tensión y emoción en el juicio por la muerte de dos gendarmes
El siniestro ocurrió en noviembre de 2009 entre el colectivo de Expreso A. del Valle que estaba a su mando y un automóvil Volkswagen Gol
El juicio comenzó ayer a la mañana, minutos después de las 9, en la sala de debates del Juzgado Correccional y de Menores Uno de Posadas, bajo el correspondiente protocolo sanitario y respetando las medidas de distanciamiento social.
Tras la lectura del auto de elevación a juicio, Correa fue llamado a pasar ante el estrado del tribunal unipersonal, presidido por el magistrado César Raúl Jiménez, que lleva adelante el proceso.
En esa instancia, el chofer imputado por el delito de “homicidio culposo en accidente de tránsito, dos hechos, en concurso ideal”, fue consultado por el juez si quería declarar o prefería abstenerse, como lo ampara su derecho y sin que ello sea tomado como presunción de culpabilidad alguna. Correa aceptó tomar la palabra.
Allí, el hombre se apoyó en un croquis de la pericia accidentológica para explicar que “acá hay una curva y en determinado momento el Gol aparece en mi mano, de contramano. Lo veo al auto que venía en mi carril y entonces es una cuestión de segundos, yo atiné a frenar”.
Según lo que se pudo reconstruir, el siniestro se produjo a la altura del kilómetro 1.387 de la ruta nacional 12, en cercanías a la localidad de Santa Ana, donde el Gol ocupado por los gendarmes Marcos Benítez (24) y Alfredo Boscarino (24) circulaba sobre el carril central izquierdo (tenía una tercera trocha a su favor) en sentido Posadas-Puerto Iguazú, mientras que el micro viajaba en sentido opuesto por su único carril.
Como consecuencia del siniestro, el Gol terminó a unos 70 metros del lugar del impacto y sobre una banquina terrada, en tanto que el colectivo continuó su marcha y acabó varios metros más adelante en una alcantarilla.
Ayer, al momento de declarar, Correa añadió que “él me agarró en la esquina. No chocamos frontalmente, chocamos esquina con esquina. Desde ahí el coche fue a la deriva porque yo me fracturé las dos piernas”.
Luego de ello, fue consultado por la fiscal María Laura Álvarez, ante quien recordó como eran sus rutinas y horarios de trabajo, al tiempo que afirmó que el colectivo tenía disco rígido y alarma de límite de velocidad.
Respecto a la cuestión de la velocidad, Correa expresó que recuerda haberse excedido de velocidad, pero que eso ocurrió durante una maniobra para sobrepasar a un camión en San Ignacio.
La declaración del chofer fue interrumpida en un momento por su defensor, Carlos Contristano, que solicitó que desde el público dejaran de realizar exclamaciones mientras su defendido hablaba. Entre los presentes se encontraban los padres de Benítez y allegados a la familia de Boscarino.
Los testigos
Después de su declaración, el tribunal dio inicio a la ronda de testimoniales, en las cuales participaron el guarda que acompañaba a Correa, al igual que un pasajero que iba en la primera línea de asientos de la planta superior del micro. También lo hicieron dos peritos, uno de ellos encargado de realizar la pericia accidentológica del siniestro y el otro un bioquímico que elaboró los informes de alcoholemia.
Los primeros en declarar fueron el guarda Aldo Amaral y el pasajero Víctor Navarro, quienes también aseguraron que era el VW Gol el que venía circulando por el carril del micro.
“Cuando mi compañero ve que no podía ir a la banquina porque estaba fea e iba a ser peor, entonces se va para el otro lado y el auto se cruzó también. Ahí impactamos”, dijo Amaral, en tanto que Navarro también sostuvo que el auto venía en el carril contrario, al tiempo que agregó que “venía haciendo maniobras raras”.
Fuera de la sala y al final del debate, los dos testigos fueron cruzados por la familia de Benítez, quienes les recriminaron “haber mentido” en sus declaraciones en defensa de Correa.
Por otra parte, el primer perito que declaró fue Daniel Balmaceda, integrante de la Dirección de Policía Científica de la Policía de Misiones. El profesional realizó los relevamientos en la escena del hecho y luego elaboró el informe con las conclusiones finales.
De ese informe surge que fue el micro que conducía Correa el que invadió el carril contrario y eso, sumado al exceso de velocidad (iba a 125,96 kilómetros por hora, cuando lo permitido es de 90), fueron las causas principales del accidente, aunque su exposición fue interpelada en varias instancias por el defensor del imputado.
Entre los puntos en discusión, y por momentos con tensión, prevalecieron en los cálculos realizados y los elementos tenidos en cuenta para obtener la estimación de la velocidad del micro. También se cuestionó que el perito en su informe no hizo mucho hincapié en los índices de alcoholemia de los ocupantes del Gol, al argumentar que la “causal primaria” del hecho fue la invasión de carril y el exceso de velocidad del colectivo.
Respecto a la mecánica del impacto, Balmaceda indicó que no encontró “evidencia de movimientos zigzagueantes” y añadió que “si el vehículo menor hubiera desarrollado una circulación zigzagueante, el impacto no iba a ser frontal. A mí no me da para hablar de un impacto oblicuo, sí frontal”.
Por último declaró el bioquímico Carlos González, quien recordó que ambas víctimas dieron positivo de alcoholemia en los exámenes realizados.
En detalle, reveló que Marcos Benítez (24) arrojó 0,85 gramos de alcohol por litro de sangre, mientras que su compañero Alfredo Boscarino (24) dio 1,98.
Los padres de Benítez estuvieron presentes en el debate y hubo momentos de emoción en medio de la declaración de los testigos. Previo al inicio de la audiencia, Nidia Cardozo, la madre del joven fallecido, dialogó con El Territorio y en esa instancia señaló que “esto es como empezar a cerrar una etapa de dolor que se instaló en mi vida después de la muerte de mi hijo y también para reivindicar el proyecto de vida que él tenía. Él recién empezaba a vivir”. La mujer consideró que el inicio del debate le signfica la oportunidad para obtener justicia, pero también para reivindicar la figura de su hijo. “Hoy creo que esto es algo de justicia, por fin. Siempre se dijo que el culpable fue mi hijo, pero siempre supimos que el colectivo se cambió de trocha y los llevó puesto a los dos. Se dijeron tantas cosas: que mi hijo no atendió, que venía fuerte, que había tomado. Yo había hablado con él a las 5 de la mañana. Mi hijo era súper responsable. Espero que se haga justicia, que se limpie el nombre de mi hijo, que era un joven lleno de proyectos”, expresó. Por último, contó de qué forma el hecho cambió por completo la vida de su familia. “Nuestra vida quedó en ruinas. Mi hijo era todo, tenía 24 años, era familiero, deportista. Al año que falleció yo me separé de mi esposo. La muerte une o separa, a nosotros nos separó la depresión y la tristeza. Él era la alegría de la familia”, concluyó.
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