“Me resistí por la desesperación de que le hagan daño a mi esposa”
A principios de marzo se registró un robo de similares características en perjuicio de un local de cobranzas de Oberá.
El dueño de casa sufrió traumatismo de cráneo, cortes y excoriaciones en rostro, espalda, brazos y piernas, mientras que la mujer sufrió golpes en la boca.
Según las víctimas, los malvivientes tocaron su puerta con la excusa de que estaban entregando barbijos. Incluso, uno de ellos llevaba puesta una chaquetilla similar a las que utiliza el personal de Salud.
Una vez dentro del domicilio, uno de los ladrones exhibió un arma de fuego y comenzó a golpear a Mousquere con golpes de puño y a exigirle dinero, pero el sexagenario dio lucha y no cedió, lo que derivó en una terrible golpiza.
Ayer, en diálogo con El Territorio, afirmó que en tres ocasiones trataron de ahorcarlo y llegó a sentir que se desvanecía, aunque luchó con alma y vida pensando en ayudar a su esposa.
“Ahora más en frío, pienso que resistirme fue una imprudencia mía, pero también pudo haber sido muy grave si no zafaba de los ahorcamientos. Te voy a poner a dormir, me decía. Fueron tres intentos de ahorcarme. Pero luché y me resistí por la desesperación de que le hagan daño a mi esposa. Me preocupaba mucho ella”, comentó en la víspera.
Además, mencionó que los sujetos dieron indicios de cierta preparación y contaban con apoyo externo, puesto que luego de media hora hicieron una llamada solicitando apoyo.
“Esto se complicó. Poneme un auto en la puerta… poneme un auto en la puerta”, fue la frase de uno de los asaltantes en diálogo telefónico con un tercer cómplice.
Media hora de infierno
El hecho se registró el martes, alrededor de las 10, en el domicilio de calle Gobernador Barreyro 631, casi esquina Chaco, a dos cuadras de la Seccional Primera de Oberá.
Según el jubilado, fueron “fácilmente 30 minutos” de infierno que padecieron a manos de los malvivientes que irrumpieron en su casa.
“Yo soy muy precavido, pero a esa hora estábamos tomando mate con mi señora y la verdad me relajé. Me tomó por sorpresa”, reconoció Mousquere, todavía adolorido por los golpes.
Relató que pasadas las 10 de la mañana golpearon la puerta, observó por una ventanita y constató la presencia de dos hombres, uno con chaquetilla, quien manifestó que estaban entregando barbijos. Asimismo, ambos usaban tapabocas.
Al respecto, mencionó “le dije que espere un segundo que busco mis lentes y quise trabar la puerta con un pasador, pero no enganchó la cadenita y en eso escucho que empujaron la puerta y entraron. El segundo tenía un arma, me hizo una zancadilla y caí al suelo, mientras que el de la chaquetilla le pegaba a mi señora”.
Contó que ambos eran jóvenes, de estatura promedio y fuertes, uno más robusto, quien lo sometió, puso el arma en la cintura y lo golpeó con ambas manos.
“Me quiso poner un precinto, pero me resistí y zafé. En ningún momento me quedé quieto. Me pedían plata; pero no preguntaban si teníamos plata, sino que decían: ‘Usted tiene plata. ¿Dónde está la plata?’, afirmando que había plata en la casa. Yo le contestaba que soy un jubilado, que estaban equivocados, pero insistían y me pegaban. ‘Dame la plata o te hago dormir’, me decía el tipo más grandote”, detalló.
Violencia extrema
Mousquere confirmó que en su casa existe una caja fuerte que hace más de 50 años fue adquirida por su padre, aunque allí sólo guardan fotos, estudios médicos y papeles.
“Si alguien les pasó el dato de que había plata en la caja fuerte, se equivocó”, aseguró el damnificado.
En tanto, manifestó que en un momento sintió que no tenía nada más que perder y “como pude me prendí por los dos y le hice señas a mi señora para que trate de salir y pedir auxilio. Ella logró correr y en eso tuve miedo de que le disparen por la espalda, pero logró salir y empezó a los gritos en la calle”.
A la vuelta de la esquina, sobre calle Chaco, hay un lavadero de autos cuyo propietario y empleados asistieron a la mujer.
En ese lapso los delincuentes corrieron hacia abajo por calle Barreyro, en dirección a Formosa, donde habrían contado con un vehículo de apoyo.
“No llegaron a llevar nada de plata, sólo dos celulares”, aclaró el propietario.
Luego del hecho la pareja fue trasladada al Hospital Samic, donde les realizaron las curaciones y estudios de rigor.
De todas formas, Mousquere reconoció “ahora vamos a tener que hacer una consulta con nuestro médico clínico y capaz con algún psicólogo, sobre todo mi señora, porque quedó muy asustada”.
Más allá de contar con cierta logística y preparación previa, además de una técnica específica para tratar de desmayar a las víctimas, indicó que los malhechores utilizaban un léxico muy formal. Todos indicios a tener en cuenta por los investigadores.
“Hablando con gente me comentaron que hubo hechos similares en zonas de la ciudad donde no hay cámaras de seguridad, lo que indica una inteligencia previa. Pero la violencia con que actuaron no es común en Oberá y todos debemos tomar precauciones”, remarcó.
Con relación a la violencia del hecho contra el matrimonio Mousquere, a principios de marzo se registró un robo de similares características en perjuicio de un local de cobranzas de Oberá. Aquella vez dos delincuentes armados asaltaron y lesionaron a una pareja propietaria de un Rapipago, tras lo cual escaparon con un botín superior a los 2 millones de pesos. Las víctimas padecieron heridas de diversa consideración, pero sin riesgo de muerte. El hombre fue atacado con un cuchillo, pero pudo defenderse y sufrió un corte superficial en uno de sus brazos. En tanto, su esposa recibió golpes de puño y patadas. El hecho se registró pasadas las 12.30 en el local de calle Córdoba y Wilde. A esa hora los dueños se dirigían al banco a realizar el habitual depósito y fueron interceptados por dos hombres altos y delgados, uno con pasamontañas y otro con casco. Ambos usaban guantes de látex, precisaron. Los malvivientes exhibieron un arma de fuego y exigieron la entrega de la mochila que llevaba el propietario, en cuyo interior había la suma exacta de 2.085.000 de pesos. Transcurridos cuatro meses del hecho no se informaron detenciones relacionadas a dicho atraco.
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