(elterritorio.com.ar) Con la declaración de los últimos tres testigos citados, se cerró ayer la etapa de testimoniales e incorporación de pruebas en el debate oral por el femicidio de Yanina Benítez (24) y ahora las partes se aprestan a desarrollar hoy la ronda de alegatos, tras lo cual el Tribunal Penal 2 de Posadas podría dictar sentencia.
Entre los testimonios destacados en la segunda jornada del juicio que tiene como único acusado a Jorge Alberto Gauna (30) -concubino de la víctima al momento de los hechos- se encuentra el vertido por Rubén Darío Dos Santos, pareja anterior de Yanina y padre de una niña que tuvieron en común.
La importancia del aporte de Dos Santos radicaba en que, inmediatamente después de conocerse el crimen de Yanina, él acudió hasta el lugar del hecho y allí su hija le contó detalles que terminaron siendo una de las claves para la investigación.
“Yo ese día estaba trabajando hasta que una amiga me cuenta que habían matado a Yanina. Entonces me fui para allá y lo primero que agarré fue a mi hija. Ahí ella viene y me dice ‘Alberto le mató a mi mamá’, en todo momento me decía eso”, recordó Dos Santos ayer.
El hombre también ratificó que en ese mismo encuentro su hija le contó que la noche previa había oído cuando Gauna le decía a su mamá: “Mañana vas a morir”.
Además, el testigo agregó que “mi hija me contaba que él le trataba mal”, al tiempo que afirmó al menos en una oportunidad Yanina le confío que sufría hechos de violencia por parte del ahora imputado.
El testimonio de Dos Santos fue el último del día, pero antes también declaró Valentina Oviedo, vecina de la víctima en el barrio Unido de Garupá, donde se concretó el crimen durante la noche del 17 de octubre de 2014.
Ante los presentes, la mujer recordó que ese 17 de octubre a la tarde Yanina se había quedado sin poder entrar a su casa porque Gauna había salido sin dejar las llaves de acceso a la vivienda.
Luego, agregó que “él -por Gauna- no volvió hasta las 23 por ahí. Yo ese día cerré un poco más tarde mi kiosco y cerca de las 12.30 escuché gritos, pero cuando salí a ver no escuché más nada porque justo unos perros se pusieron a pelear. Me volví a encerrar y cerca de las 3 escuché que salió el auto de él”.
Oviedo también fue testigo del momento exacto en el que la hija de Yanina fue rescatada de la casa por su abuelo paterno, quien rompió una puerta de vidrio para socorrerla.
“Al día siguiente, cerca de las 9.30-10, escuché un ruido y era la nena que estaba con una olla golpeando una puerta de vidrio. Ahí viene el abuelo y ella le dice ‘mi mamá está muerta’. El abuelo terminó de romper la puerta y la nena salió corriendo, en camisón y descalza, pisando los vidrios rotos”, narró.
La vecina agregó que con Gauna nunca tuvo relación, ni siquiera intercambiaba saludos, mientras que afirmó que escuchaba a Yanina gritar durante las discusiones. “Le reclamaba que se busque trabajo”, dijo.
Quien también declaró ayer fue Elizabeth Figueredo, una oficial de policía que atendió a Gauna cuando el hombre se presentó en la Comisaría de la Mujer de Fátima radicar una exposición policial.
“Él me dijo que quería hacer una exposición porque se había retirado de la casa. Me dijo que la noche anterior había discutido con su pareja y quería hacer una constatación porque estaba preocupado por ella. Según manifestó, discutieron porque él se había llevado la llave, que se había olvidado de dejar bajo la plantera como hacía siempre”, aportó.
Día final
Tras la recepción de los tres testimonios que estaban previstos, el tribunal dio por culminada la audiencia y la próxima cita es hoy, a partir de las 8, cuando las partes comenzarán con la ronda de alegatos.
El primero en exponer será el fiscal Martín Rau, mientras que luego hará lo propio la defensa de Gauna, encabezada por la letrada Myriam Gauvry.
El hombre está acusado de homicidio agravado por el vínculo, figura bajo la cual podría ser condenado a prisión perpetua.
El tribunal está conformado por los magistrados César Yaya -presidente-, Gregorio Busse y Ángel Dejesús Cardozo, como subrogante.
El hecho ocurrió en la noche del 17 de octubre de 2014, en la vivienda del barrio Unido donde la víctima convivía con Gauna, su hija de 6 años y el bebé de cinco de meses tuvo en común con el ahora imputado.
De acuerdo a lo que se pudo reconstruir, esa noche se produjo una discusión entre la pareja, tras lo cual Yanina terminó siendo asesinada mediante una asfixia mecánica por estrangulamiento, compresión que fue ejercida con tanta fuerza que hasta le quedó “calcada” la marca de su cadenita en el cuello.
Después de ello, el hombre tomó al bebé, la llave de la casa y otras pertenencias y se fue del lugar en su auto, dejando a su hijastra de 6 años encerrada en el inmueble junto a la mujer sin vida. A la mañana, siguiente fue a realizar una exposición policial y quedó detenido.
En la primera audiencia, Gauna declaró y sin decirlo explícitamente admitió el hecho. “Estoy arrepentido de lo que pasó, pido perdón”, dijo, al tiempo que se defendió al expresar que él era víctima de constantes hostigamientos y destratos por parte de la joven.
Impotencia, dolor y pedido de justicia
En otro tramo de su declaración ante el tribunal, Dos Santos expresó que su hija estaba “muy decaída” al saber que desarrollaba el juicio e incluso pidió asistir al debate. Minutos después y ya fuera de la sala de audiencias, el hombre se tomó un tiempo más para charlar con El Territorio.
“Esto es muy difícil para nosotros, no hay palabras para explicar. Mi hija en estos momentos no está bien y es una impotencia verlo ahí, él -por Gauna- sabe lo que hizo, no hay otra persona. No sé por qué da tantas vueltas después de tanto tiempo. Él dejó dos hijos y muchas familias destruídas. Queremos justicia”, expresó. Y agregó que “después de esto nuestra vida cambió totalmente. Mi hija no tiene a su mamá y ella era muy pegada a su mamá. Es difícil pasar por esto, uno ve casos en la tele pero cuando le pasa a uno no sabe cómo explicar”.
“Ella le encontró muerta a su mamá. Me dijo que ella le abrazaba, que le movía y le movía para despartarle pero no pudo, ahí ella se desesperó. Era una nena, recién iba a cumplir siete años”, culminó.
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