Esto se hizo bajo un protocolo muy estricto. Por empezar, sólo unos pocos acreditados pudieron seguir los partidos desde las tribunas. Todos ellos estuvieron con barbijo, al igual que los entrenadores, los ayudantes y los suplentes.
Los futbolistas que participaron del encuentro tuvieron que seguir varias reglas: estuvo terminantemente prohibido escupir o sonarse la nariz en exceso y no hubo apretón de manos previo al inicio del encuentro. Tampoco no se pudieron celebrar los goles en grupo.
El país asiático, uno de los que mejor ha controlado y estabilizado la infección de Covid-19, no registraba más de 30 casos desde el 12 de abril.
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