Viernes, 13 de marzo
Policiales

Declarará en Gesell la menor que fue atacada donde hallaron a Vilma

los pasos a seguir son judicializar los testimonios de los testigos


(elterritorio.com.ar) La instrucción por el femicidio de Vilma Mercado (19) en la localidad de Puerto Iguazú avanza en su proceso luego de la audiencia indagatoria al soldado acusado Carlos Luis Leandro Villar (20), quien se abstuvo a declarar y fue imputado por abuso sexual con acceso carnal y femicidio. 
Como adelantó el martes el juez Martín Brites, titular del Juzgado de Instrucción Tres de Puerto Iguazú, los pasos a seguir son judicializar los testimonios de los testigos. Pero también se va a profundizar sobre una denuncia por abuso sexual a una menor que guarda muchas similitudes con el ataque a Vilma. 
Como viene informando El Territorio, este hecho ocurrió el 11 de octubre en el mismo lugar donde fue hallada asesinada la joven. Se trata de una menor de edad, quien contó que caminaba por una avenida cuando se acercó un hombre en moto y la obligó a subirse al rodado amenazándola con un cuchillo. 
La adolescente recordó que el desconocido la llevó hasta el monte, donde comenzó a maniatarla y a colocarle la cinta en el rostro, pero afortunadamente pudo aprovechar un descuido del agresor y logró escapar hacia la ruta. Allí logró pedir ayuda y luego fue asistida por la Policía. 
Ayer salió a la luz el relato de una joven en Facebook, quien dio detalles de cómo se encontró con la menor semidesnuda en la vía pública (ver Una empleada...). 
Fuentes del caso confirmaron que, por ser menor, la joven deberá ser citada para que preste declaración en Cámara Gesell, un procedimiento que debe coordinarse con los profesionales y no puede hacerse de un día para otro. Esto explicaría por qué no declaró antes y por qué el caso aún seguía instruyéndose en la Comisaría de la Mujer. 
Pero más allá de eso, otro impedimento es que la chica no es misionera y luego de sufrir el ataque volvió a irse y está viviendo nuevamente en su provincia natal. De esta forma, se tendrá que coordinar su traslado hasta la Ciudad de las Cataratas para que declare. 
Sus palabras pueden ser muy importantes en el caso, porque si bien manifestó que se encontraba bajo los efectos de estupefacientes al hacer la denuncia, podría describir al acusado. De todas formas, las coincidencias ya son muchas: el lugar, la cinta y la moto. Los pesquisas creen que podría tratarse de un abusador serial. 

¿Otro posible caso?
En este sentido, los investigadores también empezaron a indagar sobre otros hechos y El Territorio pudo saber de forma exclusiva sobre un presunto ataque sexual similar ocurrido el 13 de octubre, es decir, dos días después. 
Sin embargo, será mucho más difícil establecer quién fue el atacante, debido a que no hay denuncia. 
Ocurrió en cercanías a la cabecera argentina del puente internacional Tancredo Neves. Gendarmes apostados allí observaron cuando una joven salió corriendo de la zona de malezas solicitando ayuda, por lo que de forma inmediata fueron hasta ella para ver qué había ocurrido. 
En esa instancia, pudieron establecer que se trataba de una joven europea, de 20 años. Lo que hicieron los centinelas es llamar a una ambulancia, que llegó al lugar y la trasladó al Samic local. Después se supo que desde el centro asistencial solicitaron un kit de abusos -esa noche se solicitaron dos-, aunque no trascendieron mayores detalles. 
La joven no hizo la denuncia y se fue de la localidad turística. Según pudo saber este medio, autoridades del Juzgado de Instrucción Tres, a cargo del juez Martín Brites, solicitaron informes sobre este hecho. 
De todas formas, será muy difícil que se pueda relacionar a los dos ataques antes mencionado, como así también comprobar que el presunto femicida esté involucrado.

Empleada municipal se cruzó con la menor semidesnuda

Una empleada municipal escribió en la tarde del martes cómo se cruzó con la menor que fue abusada en el mismo lugar que encontraron asesinada a Vilma. La joven dijo que trabaja en horario nocturno en El Abasto, una casilla de cobro de impuestos que está en las afueras de la localidad. 
En su escrito, que fue compartido unas 600 veces, contó que la madrugada del 11 de octubre, cerca de las 4.45, volvía con una compañera de trabajo a la ciudad. Iban en el vehículo de su compañera, por la ruta nacional 12.
“A metros de la entrada a la antena repetidora divisamos una chica corriendo en el medio de la ruta aparentemente sin más ropa que una remera azul, gritó: ‘Me están atacando’, y se abalanzó contra el vehículo”, se lee en la publicación. 
Y sigue: “Mi compañera pisó el freno y la chica golpeó con las manos la ventana del lado del conductor pidiendo ayuda a gritos, noté que tenía algo en el cuello pero no pude ver nada más porque mi compañera volvió a pisar el acelerador y la dejamos atrás. La chica trató de sujetarse por el auto y horas más tarde descubriríamos que por el esfuerzo había arrancado la tapa trasera del espejo retrovisor, yo le grité a mi compañera que parara pero parecía no estar escuchando”.
La usuaria detalló que metros más adelante vio como una moto salía de la entrada a la antena, y que pese a que le pidió a su compañera que volviera, la conductora “parecía haber entrado en shock, no contestaba a nada que le dijera, tampoco me miraba”. 
Agregó que en ese momento llamó al 911 y le dijeron que iban a mandar un patrullero. También que al llegar a Puerto Iguazú ambas se dirigieron a la Comisaría de la Mujer, donde la atendió una efectivo que a quien “le contamos lo sucedido y escribió nuestros datos en una hojita de papel, no prestó mucha atención pero llamó a comando y le informaron que ya habían mandado un patrullero”
Minutos después le informaron que la joven había sido asistida por una pareja que la llevó hasta una casilla y que estaba en buena forma. “No nos preguntó nada más y nos fuimos. Nos enteramos al otro día que la chica había sido violada, drogada, que lo que había visto en su cuello eran restos de cinta”, consignó en la red social. 
Aseguró que volvió cinco días después para saber lo que había pasado, y la misma efectivo le dijo que la chica estaba bien y que: “No puedo decir nada, pero algunas mujeres se lo buscan”. 
“No voy a entrar en detalles en las cosas que mintió después o la manera en la que la juzgó. No creo que hayan realizado ninguna investigación sobre el tema”, especuló. 
La joven asegura que todos los días se culpan, junto a su amiga, no haber hecho algo más por la víctima y agradecen que otras personas sí hayan colaborado. “Le fallamos a una chica que necesitaba de nosotras en el peor momento de su vida y nunca nos vamos a perdonar”, escribió. 
“Dos semanas más tarde encuentran a Vilma en el mismo lugar, el mismo procedimiento y una frase se repite en mi cabeza: ‘Algunas mujeres se lo buscan’”, dice el posteo. 
 Y agrega: “Una chica murió por que alguien decidió juzgar y no escuchar. Decidió que una víctima tenía la culpa por salir tarde, por hablar con extraños, por vivir como quisiera, por ser chica”. 
También consideró que el crimen de Vilma se podría haber evitado si la Policía hubiera tomado otra actitud. “Porque tenemos que saber que en el mundo que vivimos no podemos ser libres, ¿Cómo nos atrevemos a confiar en alguien más? ¿Nadie te dijo que no podés hacer lo que querés? Porque sos mujer y las mujeres tienen que estar en sus casas antes de caiga el sol, vestir ropa adecuada, no tomar bebidas alcohólicas, no hablar con nadie. Porque si no obedecés es culpa tuya. Porque si no, te lo estabas buscando”, dice.
Y finaliza indignada con la frase que quedó en su cabeza: “Porque algunas mujeres se lo buscan”. 
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