
Misiones absorbió funciones del ex Instituto Nacional del Cáncer para garantizar la atención y tratamiento a pacientes sin cobertura social
“El Instituto Nacional del Cáncer era la entidad nacional que hace más de diez años venía trabajando principalmente en la prevención del cáncer a nivel nacional y en los registros del cáncer
(misionesonline.net) La directora del Instituto Misionero del Cáncer, Marcela Kober, analizó el impacto que tuvo la decisión del Gobierno nacional de disolver el Instituto Nacional del Cáncer (INC), cuyas funciones fueron absorbidas por el Ministerio de Salud de la Nación. En ese marco, alertó sobre la pérdida de capacidades estratégicas a nivel país y remarcó que Misiones debió asumir con recursos propios tareas esenciales para garantizar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de los pacientes oncológicos, en particular de aquellos que no cuentan con cobertura social.

“El Instituto Nacional del Cáncer era la entidad nacional que hace más de diez años venía trabajando principalmente en la prevención del cáncer a nivel nacional y en los registros del cáncer. Hoy por hoy es una institución que ha sido disuelta”, explicó Kober. Según señaló, la desaparición del organismo tiene un impacto directo en todo el sistema sanitario argentino, ya que deja a las provincias sin una referencia centralizada en materia de estadísticas, planificación y políticas públicas. “No saber dónde estamos parados con respecto a las cifras del cáncer tiene mucho impacto, más que nada en lo que respecta a la salud pública, porque tomamos decisiones a partir de los números, y esos números no son solo estadísticas: son personas”, subrayó.
El vaciamiento del INC no comenzó con su disolución formal, sino que venía gestándose con anterioridad. A mediados del año pasado, antes de que el organismo pasara a depender del Ministerio de Salud de la Nación, trascendió que el Instituto Nacional del Cáncer ya había reducido su planta de personal en un 37% entre noviembre de 2023 y junio de 2025. En paralelo, su presupuesto era en ese momento un 61% menor al ejecutado en 2023, previo a la asunción del presidente Javier Milei, lo que ya había encendido alertas en el sistema sanitario por el impacto en programas clave.

En ese contexto, Kober advirtió que en el último tiempo se profundizó la retirada de recursos nacionales. “Hemos sufrido la retirada no solo de recursos que tienen que ver con la infraestructura, como el testeo de sangre oculta en materia fecal para la prevención del cáncer de colon o el testeo de HPV para el cáncer de cuello uterino, sino también una retirada masiva de recursos humanos”, explicó. En ese sentido, señaló que al 30 de diciembre pasado cayeron numerosos contratos de personas que cumplían funciones centrales dentro de los programas oncológicos nacionales, como los denominados “navegadores”.
“Los navegadores son personas formadas para guiar el camino de cualquier persona que realiza algún testeo de cáncer prevenible, como el cáncer de mama, de colon o de cuello uterino. En nuestro caso, en Misiones, también el cáncer de pulmón”, detalló. Su rol, explicó, es clave para garantizar el seguimiento de los estudios y orientar los pasos posteriores, especialmente en el interior de la provincia. “Ese acompañamiento es fundamental cuando un resultado no está bien y hay que definir qué hacer después”, sostuvo.
Ante este escenario, la directora del Instituto Misionero del Cáncer remarcó que la provincia debió salir a cubrir funciones que antes estaban a cargo de Nación. “Hoy estamos trabajando en una mesa conjunta con el Ministerio de Salud y el Parque de la Salud para encontrar soluciones locales, particularmente en lo que respecta a los navegadores”, indicó. Además, señaló que Misiones absorbió otras necesidades vinculadas a infraestructura y continuidad de programas. “El Parque de la Salud y el Ministerio se hicieron cargo; la provincia absorbió esa necesidad y le dio continuidad”, afirmó.
Kober enfatizó que la atención oncológica es un proceso integral. “No es solo importante llegar a un diagnóstico adecuado y oportuno, sino también garantizar el tratamiento conforme a las guías mundiales y, antes aún, poder prevenir los cánceres que podemos prevenir o detectarlos antes de que den síntomas, porque eso es lo que puede salvar la vida”, expresó.
Consultada sobre las razones del cierre del INC, Kober aseguró que no existieron explicaciones formales. “No hubo ninguna comunicación oficial. Se decretó y listo. Hoy el Instituto Nacional del Cáncer pasa a ser una Dirección del Cáncer bajo el Ministerio de Salud de la Nación, pero con funciones totalmente acotadas”, afirmó, y agregó que el alcance real de los programas nacionales “claramente decae”.
En cuanto a los tratamientos oncológicos de alto costo, explicó que el INC no era el organismo que los financiaba directamente, pero sí existía una articulación con Nación. “Hasta hace un tiempo podíamos tramitar medicaciones desde Nación, muchas veces con demoras de tres o cuatro meses. Cuando eso dejó de funcionar, el Parque de la Salud comenzó a gestionar y hacerse cargo para que los pacientes no interrumpan sus tratamientos”, señaló. Actualmente, aseguró, “es la provincia la que se hace responsable del 100% de estos tratamientos en pacientes sin cobertura de salud”.
Para dimensionar los costos, Kober brindó un ejemplo concreto: “Uno de los medicamentos más utilizados hoy, el pembrolizumab, una inmunoterapia, cuesta alrededor de 20 millones de pesos por aplicación, cada 21 días, para un solo paciente”.
Finalmente, al evaluar la política sanitaria nacional de los últimos dos años, la directora fue categórica. “A mí personalmente me genera mucha impotencia y vergüenza”, expresó. Y concluyó: “No es solo la retirada de medidas que impactan en la salud pública, sino también la destrucción de información científica que llevó décadas construir, como la evidencia de que la vacunación salva vidas y previene cáncer”.
