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Jubilado pasará los próximos 18 años preso por abusar y amenazar a dos hijas y una nieta

Admitió su culpa por las cinco acusaciones de delitos contra la integridad sexual y evitó sentarse ante los jueces del Tribunal Penal 2 de Posadas.

(primeraedicionweb.com.ar) “Usted calladita la boca y haga lo que yo le digo”. El silencio lo impuso a punta de arma blanca y amenazas de lastimar a más personas. Las víctimas que lo denunciaron fueron cinco, pero las sospechas de más no son pocas.

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Un ciudadano paraguayo, nacido en junio de 1955 en San Juan de Nepomuceno, a 300 kilómetros de Garuhapé donde residió hasta 2022, firmó durante las últimas horas una pena de 18 años de prisión efectiva por someter a abusos sexuales con acceso carnal, acoso y amenazas a dos hijas, una nieta, la nuera y una amiga de su familia que limpiaba su casa.

Aceptó en audiencia de visu el acuerdo de juicio abreviado que le ofreció el fiscal Vladimir Glinka del Tribunal Penal 2 de la Primera Circunscripción Judicial de Misiones.

Entre todos los actos que admitió su culpa en la causa, que instruyeron entre 2002 y 2023 el juez de Puerto Rico, Leonardo Manuel Balanda Gómez, y el fiscal Héctor Simon, se pudo establecer que la primera denuncia la realizó una hija que entre los 11 y 13 años fue abusada sexualmente.

                            

Los hechos ocurrieron en reiteradas ocasiones en el domicilio de Garuhapé. El acusado la llamaba a su habitación para accederla carnalmente en la cama o en el baño, luego amenazaba a la niña para que se callara y le exhibía un puñal brillante que tenía debajo de la almohada. Al terminar cada ultraje le repetía: “Que ningún hombre te termine adentro porque vas a quedar embarazada”.

Cada abuso fue cometido mientras la madre de las víctimas salía a trabajar y ellas quedaban bajo la guarda y cuidado del victimario. “Si le contás a alguien, si alguien se entera voy a matar a tu madre y hermanos”, le quedó grabada la amenaza a la niña.

               

             VLADIMIR GLINKA. Fiscal del Tribunal Penal 2 ofreció el acuerdo de juicio abreviado.

Su hermana cuando cumplió 10 también fue violada en el mismo contexto y con las mismas maniobras , de manera reiterada y el abuso finalizaba con la misma advertencia y blandiendo un arma blanca, un puñal cortito de color gris plata: “Calladita la boca, hacé lo que yo te digo. Calladita la boca porque sino esto es para vos, tu mamá y tus hermanos”. Fue abusada hasta que cumplió 13 años.

Las denuncias se ampliaron cuando una nieta del pensionado paraguayo relató en la Comisaría de la Mujer de Puerto Rico que, entre los años 2003 y 2004, visitaba a su abuelo -en lo que se convirtió en la casa del horror de Garuhapé para las víctimas- y éste la hacía sentar en su regazo y colocaba su mano debajo de la ropa: “Me tocaba la vagina, cola y pechos, apretándome fuerte, sentía dolor”. Y bajo idénticas situaciones: cuando sus padres y su abuela no se encontraban en el lugar. Los hechos fueron sumándose. Tal el caso de la esposa de un hijo del acusado, quien también narró el traumático episodio que atravesó. Denunció en 2022 que aproximadamente cuatro años antes residía en el mismo predio de la casa de sus suegros en Garuhapé y que realizaba tareas de limpieza en esa vivienda también.

En una oportunidad en la que se encontraba atendiendo el kiosco, su suegro irrumpió y la tomó de la cintura muy fuerte pero alcanzó a quitárselo de encima y retirarse rápidamente.

La acusación restante, admitida por el encartado, la realizó una amiga de la familia quien precisó que el 4 de julio de 2021 se hallaba en una reunión familiar y de amigos por el cumpleaños de la esposa y madre de las hijas víctimas, y mientras lavaba los platos por detrás fue abrazada con fuerza y comenzó a manosearla el acusado. “Quiero una noche con vos”, le repetía el violento a su víctima hasta que ella logró quitárselo de encima y escapó.

Los testimonios y evidencias que acompañaron las denuncias fueron contundentes y se incorporaron al expediente al que ahora, ya con el acuerdo de juicio abreviado firmado, solo le queda un paso de homologación, el que será analizado por el presidente del TP-2, Martín Alejandro Rau y los vocales César Antonio Yaya y Augusto Gregorio Busse.

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