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(misionesonline.net)  El resultado del balotaje presidencial entre Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva no solo tendrá consecuencias políticas y económicas para Brasil. Para los argentinos que ya están pensando en las vacaciones de verano en el vecino país, una de las principales incógnitas estará en el comportamiento del real y, por esa vía, en cuánto terminará costando viajar, alojarse, comer y hacer compras allí.

La primera señal apareció después de la primera vuelta. La ventaja obtenida por Bolsonaro fue recibida favorablemente por los mercados brasileños y el real se apreció con fuerza frente al dólar. Este lunes, la moneda brasileña llegó a fortalecerse alrededor de 4,8%, mientras la Bolsa de San Pablo también registró una fuerte suba. Los inversores interpretaron el resultado como una señal favorable a una eventual agenda de mayor disciplina fiscal y orientación promercado.

En ese contexto, el escenario que manejan los analistas marca una diferencia bastante clara entre ambos candidatos. Una eventual victoria de Flávio Bolsonaro podría fortalecer al real, mientras que un triunfo de Lula podría generar una mayor presión sobre la moneda brasileña.

La consecuencia inmediata para los turistas argentinos sería inversa: un real más fuerte haría más caras las vacaciones en Brasil, mientras que una depreciación de la moneda brasileña podría volver todavía más conveniente el destino.

Si gana Bolsonaro

Así, el escenario más favorable para los mercados sería, según los analistas, una victoria de Flávio Bolsonaro. La expectativa es que un gobierno alineado con una política económica más liberal, con mayor énfasis en el orden fiscal y la atracción de inversiones, genere confianza y favorezca una apreciación del real.

Para un argentino que planea pasar sus vacaciones en Brasil, eso tiene una consecuencia sencilla: cada real costaría más pesos o más dólares. Por lo tanto, hoteles, restaurantes, supermercados, combustible, excursiones y compras serían relativamente más caros para quien llegue desde la Argentina si el fortalecimiento de la moneda brasileña se sostiene. No significa necesariamente que los precios en reales aumenten: el cambio se produciría fundamentalmente por la relación entre ambas monedas.

El fenómeno ya comenzó a ser contemplado por los operadores turísticos. En las últimas semanas se produjo un fuerte adelantamiento de las reservas para el verano 2026-2027, precisamente ante la posibilidad de que las elecciones provoquen movimientos en el real y también incertidumbre sobre el dólar en Argentina. La demanda para viajar a Brasil aumentó 30% en algunas plataformas y operadores, mientras muchos turistas buscaron congelar anticipadamente el precio de hoteles y paquetes.

Si gana Lula

El escenario opuesto aparece ante una eventual victoria de Lula. Si el mercado interpreta que su gobierno mantendrá una política fiscal menos restrictiva o una mayor presencia estatal y eso genera presión sobre la moneda, el real podría depreciarse. Para los argentinos, una moneda brasileña más débil tendría un efecto favorable sobre el bolsillo: Brasil se volvería más barato en términos relativos.

Con un real depreciado, los pesos necesarios para comprar la moneda brasileña serían menores -siempre dependiendo de lo que ocurra simultáneamente con el dólar y el peso argentino- y el gasto cotidiano durante las vacaciones podría resultar más conveniente.

Esto podría reforzar todavía más el atractivo de Brasil como destino para el verano. Ya existe un flujo particularmente elevado de turistas argentinos: entre enero y agosto de este año ingresaron al país vecino 2.244.297 argentinos, según datos de Embratur. Además, la oferta aérea hacia Brasil creció 7% y varios destinos del Nordeste registraron un fuerte incremento de visitantes.

La paradoja es que el resultado que podría ser menos favorable para los mercados brasileños podría terminar siendo más atractivo para el turista argentino.

Las variables a tener en cuenta

La diferencia entre ambos escenarios se entiende mejor al separar dos cuestiones. Una es cuánto cuestan los servicios turísticos en Brasil. Otra, cuánto vale la moneda con la que el argentino paga esos servicios.

Si los hoteles mantienen sus tarifas en reales pero el real se fortalece, el costo medido en pesos argentinos aumenta. Si, en cambio, el real pierde valor, el mismo hotel, restaurante o supermercado puede terminar representando un menor desembolso para el visitante argentino. Por eso, el resultado electoral tendrá una primera repercusión en los mercados financieros y recién después podría trasladarse al turismo.

Los analistas estiman que Brasil podría atravesar un movimiento significativo en su moneda durante las semanas posteriores a la elección. Un informe señaló que el mercado esperaba una variación cercana al 7% para el real en el mes siguiente, hacia arriba o hacia abajo, dependiendo del resultado y de cómo sean interpretadas las primeras señales del próximo gobierno. Para quienes todavía no reservaron, entonces, la elección del 25 de octubre introduce una variable adicional en la planificación del verano.

El escenario electoral se produce además en un momento en el que Brasil recuperó un fuerte protagonismo entre los destinos elegidos por los argentinos. Las búsquedas para viajar durante el verano aumentaron 30%, con especial crecimiento en destinos como Búzios, Arraial do Cabo, Cabo Frío, Recife, Porto de Galinhas, Maceió y Maragogi. En el caso de Maragogi, las búsquedas crecieron 170% interanual, mientras que las de Cabo Frío se duplicaron.

Florianópolis también apunta a captar nuevamente a los argentinos, mientras el Nordeste incrementa su conectividad aérea. La mayor disponibilidad de vuelos contribuye a que el país vecino sea una alternativa cada vez más accesible para las vacaciones.

¿Comprar ahora o esperar hasta después del balotaje?

En ese contexto, para los argentinos que ya están mirando el verano, la elección brasileña agrega una pregunta al presupuesto: ¿conviene comprar ahora o esperar para ver qué pasa con el real?

La respuesta dependerá del grado de riesgo que cada viajero esté dispuesto a asumir. Comprar anticipadamente permite congelar el precio del alojamiento o del paquete y evitar una eventual suba del real.

Esperar, en cambio, podría ofrecer una oportunidad si Lula gana y la moneda brasileña se debilita, aunque también existe el riesgo contrario: que una victoria de Bolsonaro fortalezca al real y termine encareciendo el viaje.

Por ahora, el mercado parece estar apostando por el segundo escenario: después de la primera vuelta, el real se fortaleció con fuerza ante la ventaja de Bolsonaro. Si esa tendencia se consolida, Brasil podría seguir siendo un destino atractivo, pero dejaría de ser tan barato para los argentinos como lo sería con un real debilitado.

 

Autor: admin