Asesinato del hijo de un policía | Crímenes a tiros, deudas y vehículos incendiados: los otros casos que sacudieron a Misiones en los últimos años
Una posible deuda vinculada a una operación comercial, un asesinato a tiros y un automóvil incendiado con restos humanos en su interior son los principales elementos que rodean al brutal crimen que se investiga en Posadas y que, al mismo tiempo, vuelven a poner bajo la lupa una serie de homicidios registrados en Misiones con coincidencias en torno
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(misionesonline.net)El crimen del hijo de un comisario retirado de la Policía de Misiones que sacude a Posadas por estas horas, reúne varios elementos que ya aparecieron, por separado, en algunos de los homicidios más resonantes investigados en Misiones: una víctima joven, una posible operación comercial que debía concretarse antes de su desaparición, una presunta deuda como línea investigativa, disparos como posible forma de ejecución y un automóvil incendiado después para intentar borrar las huellas del crimen.

La investigación por el brutal asesinato de Guido Néstor Adriel Rippel, un joven de 20 años, comenzó a concentrarse en una operación comercial que debía concretar horas antes de desaparecer y en una posible deuda vinculada con ese negocio. La particularidad del caso es que esa línea investigativa se combina con una escena de extrema violencia: restos humanos calcinados dentro de un automóvil incendiado, la sospecha de que la víctima habría sido asesinada a tiros antes de que el vehículo fuera quemado y dos personas vinculadas a la causa, una de ellas detenida y otra prófuga.
Según la reconstrucción de los hechos, Rippel dejó a su pareja alrededor de las 17.30 en inmediaciones de las avenidas Lavalle y Martín Fierro. Desde allí tenía previsto encontrarse con una persona para concretar una operación comercial. Ese encuentro aparece ahora como uno de los puntos centrales de la investigación.

La hipótesis que intenta explicar el crimen sostiene que detrás de esa operación habría existido una deuda. Los investigadores buscan establecer qué se iba a negociar, qué monto estaba involucrado, quiénes participaron de la transacción y qué ocurrió después de aquel encuentro.
La víctima fue buscada durante horas hasta que la investigación condujo hacia un automóvil incendiado en una zona cercana al aeropuerto de Posadas. En el interior fueron hallados restos humanos calcinados. Una de las hipótesis que tomó fuerza sostiene que pudo haber sido asesinado a tiros antes de que el vehículo fuera trasladado hasta el lugar donde finalmente fue incendiado.

El caso todavía está en plena etapa investigativa y ninguna de esas hipótesis puede considerarse probada. Sin embargo, el expediente vuelve a poner en perspectiva una sucesión de homicidios registrados en distintos puntos de Misiones en los que aparecieron balaceras, ejecuciones, disputas económicas, presuntos ajustes de cuentas y vehículos utilizados para intentar ocultar evidencias.
De Pauluk a Kaiser, los casos más resonantes de las últimas décadas
Entre esos antecedentes aparece uno de los crímenes que durante años mantuvo en vilo a Posadas. En 2009, Javier Pauluk fue asesinado de cuatro disparos dentro de su automóvil. Dos de los proyectiles impactaron en su cabeza y otros dos en la espalda. El caso, pese al paso del tiempo, continúa siendo uno de los homicidios sin esclarecimiento definitivo que permanecen en la memoria judicial de la provincia.

Pauluk y una mujer que había sido detenida en averiguación del hecho.
Un año antes, en General Alvear, José Francisco Cabrera había sido asesinado a balazos. La investigación avanzó sobre una hipótesis particularmente vinculada con el dinero: el homicidio habría sido instigado para evitar el pago de una deuda. El expediente terminó llegando a juicio años después y se convirtió en uno de los antecedentes en los que una obligación económica apareció directamente relacionada con un crimen.

En Posadas, en 2015, Sebastián Vega y Rodrigo Ibarra fueron encontrados acribillados dentro de un automóvil en el barrio Tacurú. La investigación reconstruyó una trama atravesada por dinero, drogas y posibles venganzas, y el caso fue considerado dentro de una serie de homicidios con características de ejecución.

Sebastián Vega.
Ese mismo año, en Eldorado, Carlos Alfredo Manhardt fue asesinado de tres disparos, dos de ellos en zonas vitales. Un hombre encapuchado habría sido quien efectuó los disparos. Entre las hipótesis manejadas durante la investigación apareció la posibilidad de un ajuste de cuentas, aunque no se habían establecido inicialmente deudas o enemigos concretos que permitieran explicar el ataque.

Carlos Alfredo Manhardt.
En 2016, otro crimen volvió a combinar violencia y dinero. Heriberto “Ico” Faubel, un empresario arenero de Eldorado, fue asesinado durante un asalto. Los atacantes creían que tenía dinero en efectivo proveniente de la venta de dos camiones, aunque posteriormente se estableció que esos vehículos habían sido prestados. El dato sobre una supuesta operación comercial y la expectativa de encontrar dinero terminó formando parte de la reconstrucción del hecho.
Silveira, Achingo y Cantero
En 2017, en 25 de Mayo, Horacio Joel Silveira fue asesinado luego de reclamar una deuda vinculada con una operación de venta de tabaco. En este caso no hubo armas de fuego: la víctima fue atacada con un machete. Pero el expediente constituye otro antecedente en el que una disputa económica aparece en el centro de la investigación.
Ese mismo año, Posadas fue escenario del asesinato de Pablo Achingo, un caso que aporta otro elemento de comparación con la investigación actual. El dirigente sindical fue asesinado y su cuerpo apareció en la Chacra 130, mientras que su automóvil fue encontrado completamente incendiado en el Acceso Oeste. Aunque la mecánica del homicidio fue diferente y no se trató de una muerte por disparos, el uso del fuego sobre un vehículo se convirtió en una pieza relevante para reconstruir el crimen.

El cuerpo de Achingo fue hallado en la Chacra 130 de Posadas.
En Gobernador Roca, en 2018, Aldo Andrés Cantero fue asesinado de cuatro balazos, con impactos en la cabeza y el torso. La investigación avanzó sobre una posible trama ligada al narcotráfico y a un presunto ajuste de cuentas. Cantero, además, se dedicaba a la compra y venta de vehículos, otro elemento que hizo que el caso quedara atravesado por movimientos de dinero y negocios.
Los casos más recientes
Los años siguientes también dejaron varios episodios de características similares. En 2021, Cristian “Casimiro” Sotelo fue asesinado de cinco disparos en una balacera ocurrida después de una fiesta clandestina en el barrio A3-2 de Posadas. Un año después, Héctor “Keko” Sotelo murió durante otro episodio de disparos registrado en una plazoleta de la ciudad.
En 2022, el asesinato de Claudia Benítez aportó coincidencias con la investigación actual: la desaparición de una persona, un vehículo encontrado incendiado y una reconstrucción posterior de los movimientos de la víctima. En ese caso, la taxista había salido para realizar un viaje y su automóvil fue localizado quemado en una zona alejada.

Lugar dónde fue encontrado el cuerpo de Claudia Benítez.
Pero uno de los antecedentes que más se aproxima, por la combinación de elementos, ocurrió en Bernardo de Irigoyen en 2024. Ismael Lanzarín Ferreira fue encontrado calcinado y la autopsia determinó que había recibido tres disparos: dos en la cabeza y uno en una pierna. La investigación consideró la posibilidad de que se tratara de una ejecución y que el cuerpo hubiera sido trasladado desde Brasil para luego ser abandonado en territorio misionero.

Ismael Lanzarín Ferreira.
También en 2024, en Comandante Andresito, Hugo Sebastián Goncalves fue asesinado a tiros y su padre resultó herido de bala. El ataque fue investigado con dos sospechosos como parte de la pesquisa.
En Eldorado, entretanto, las pericias balísticas terminaron aportando un dato particularmente significativo en los casos de Mauricio Miñarro y Silvio “Patrón” Saucedo: una misma pistola calibre 9 milímetros habría sido utilizada en ambos homicidios. La coincidencia balística abrió una línea para establecer si los dos crímenes estaban relacionados.
En Puerto Iguazú, en 2025, Alexis Escobar murió como consecuencia de múltiples disparos. La autopsia confirmó la mecánica y dos ciudadanos colombianos quedaron imputados por el homicidio.
En 2026 apareció otro antecedente especialmente relevante por el componente económico. En San Pedro, Daniel Kaiser fue asesinado a tiros luego de un conflicto que, de acuerdo con la investigación, habría comenzado por el reclamo de dinero relacionado con una operación comercial. La autopsia estableció posteriormente que recibió 17 impactos de bala. El caso se convirtió así en uno de los ejemplos más claros de un homicidio en el que una disputa económica aparece vinculada al ataque armado.

Escena del crimen de Daniel Kaiser.
La lista llega hasta hechos ocurridos prácticamente en simultáneo con el crimen de Posadas. En San Vicente, en octubre de este año, Fernando Matías Rodríguez fue encontrado muerto con heridas compatibles con disparos. En el lugar se secuestraron vainas calibre 9 milímetros, un arma, teléfonos, cocaína, una balanza y dinero. La investigación avanzó sobre la posible intervención de integrantes de una organización criminal.
En El Soberbio, también este año, Eliseo Da Silva Correa fue asesinado a balazos dentro de su vivienda. Dos hombres llegaron al lugar, preguntaron específicamente por él y luego se produjo el ataque. La Policía investigó, entre otras posibilidades, un presunto ajuste de cuentas.
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