Tiago Engler: el adiós al campeón que grabó su nombre en una medalla de coraje
Tiago partió dejando una lección de coraje y una frase que resume su camino: “Lo difícil se hace, y lo imposible se intenta”. Su historia ya es un estandarte de superación.
(elterritorio.com.ar) El deporte misionero llora el fallecimiento del atleta que engrandeció el powerlifting adaptado. Tras convertir cada diagnóstico en un desafío, Tiago partió dejando una lección de coraje y una frase que resume su camino: “Lo difícil se hace, y lo imposible se intenta”. Su historia ya es un estandarte de superación.

La Tierra Colorada se quedó en silencio. Este 17 de abril de 2026, el deporte misionero despide a uno de sus hijos más valientes. Tiago Engler, el joven que nació con un pronóstico que intentaba limitar su existencia y terminó levantando el peso del mundo con sus brazos, falleció tras dar su última batalla en una sala de terapia intensiva en Buenos Aires. No fue una derrota; fue el descanso final de un luchador que ya lo había ganado todo mucho antes de que su corazón decidiera detenerse.

Un comienzo adverso desafiado por el amor
La historia de Tiago Santino Engler comenzó en Posadas con un diagnóstico que pretendía ser una sentencia. Apenas tenía entre 48 y 72 horas de vida cuando los médicos informaron a sus padres, Hugo Engler y su esposa, que el pequeño padecía mielomeningocele, la forma más grave de espina bífida. El pronóstico era cruel: les dijeron que no iba a poder caminar y que su destino era ser "prácticamente un vegetal".

Sin embargo, el amor de una familia puede ser más fuerte que cualquier libro de medicina. Sus padres decidieron hacer oídos sordos a la desesperanza y criarlo como el menor de tres hermanos en un hogar donde nunca se lo trató como alguien diferente.

Años después, Tiago recordaría con esa sonrisa que lo caracterizaba que, gracias a que sus padres no hicieron caso, él pudo demostrarle al mundo de qué madera estaba hecho. Para él, la clave estaba en la actitud frente a la adversidad. "Para una persona con discapacidad no tiene que haber techo, el límite se lo pone uno mismo", solía decir con una madurez que asombraba a propios y ajenos.
El deporte como refugio y el descubrimiento de una voz propia
El camino hacia la gloria deportiva no fue lineal. A los 9 años, Tiago comenzó a explorar sus capacidades a través del taekwondo. Más tarde llegó el básquet adaptado, una disciplina que marcó un antes y un después en su percepción del mundo.
En la cancha encontró la competencia, la rivalidad sana y, sobre todo, un compañerismo que lo hacía sentir un par entre iguales. "Cuando arranqué el básquet marcó mucho en mí lo que sería el deporte. Estoy compitiendo con mis pares, con gente que está en lo mismo que yo, o quizás un poco peor. Y me sentí bien. Vi lo que es la competencia, la rivalidad, el compañerismo", recordaba sobre aquellos primeros pasos que forjaron su carácter.
Fue precisamente un compañero de básquet quien, al notar su imponente fuerza física, lo convenció de probar suerte en el powerlifting. Aunque al principio hubo resistencia familiar por miedo a que se lastimara, la insistencia de Tiago venció los temores. En su primera competencia salió tercero y, desde ese podio inicial, su carrera no conoció frenos. Un entrenador vio en él condiciones extraordinarias y el resto es historia: el joven que nació con un pronóstico adverso, que lo condicionaba a estar postrado, estaba empezando a levantar el orgullo de toda una provincia
El despegue de un referente
Tiago no fue un deportista "participativo", fue un competidor de élite cuyo ascenso resultó meteórico. En octubre de 2022, llegó a Mar del Plata para disputar los Juegos Nacionales Evita y regresó a Misiones con dos medallas de oro en powerlifting adaptado, categoría pesados. Sus videos entrenando llegaron al Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard), y en marzo de 2023 recibió la convocatoria para formar parte de la selección argentina de parapowerlifting.
"Esta invitación es la primera convocatoria que se hace para esta disciplina en el Cenard y la verdad es que estoy contento por esto", decía emocionado en aquel entonces. Aquel fue el cumplimiento de su gran anhelo: representar a la Argentina y a su amada tierra colorada.
En junio de 2023, viajó a Bogotá, Colombia, para los Juegos Parapanamericanos Juveniles, donde hizo historia al quedarse con el primer puesto. "Viajé a lo que siempre soñé, viajé a otro país a representar a la Argentina y a mi tierra colorada. Se me dio de la mejor manera trayendo una medalla de oro", manifestó al regresar, cargando en su pecho el metal que simbolizaba años de lucha silenciosa.

El valor de la perseverancia
Más allá de los discos de hierro y los podios, Tiago era un joven con planes concretos para su futuro. Su compromiso era tal que, en julio de 2023, cuando resultó ganador del programa IPLyC Inclusivo, utilizó el premio para equipar su entrenamiento.
"Lo único que me salieron fueron gritos de emoción, de felicidad", confesó al recordar el momento en que supo que podría tener su propio banco adaptado. Tiago vivía bajo una premisa que solía repetir como un mantra de vida: "Lo difícil se hace, y lo imposible se intenta".
La pelea más dura: resiliencia en la adversidad
A principios de marzo de 2026, mientras entrenaba en el Cenard, en Buenos Aires, preparándose para nuevos desafíos, sufrió una descompensación que lo llevó de urgencia al Hospital Pirovano. El origen del cuadro fue una escara que, debido a la falta de sensibilidad propia de su condición, se infectó y avanzó de manera silenciosa hasta comprometer el hueso.
Lo que siguió fue una batalla agónica y feroz en terapia intensiva. Durante semanas, enfrentó cinco cirugías, sesiones de diálisis y asistencia respiratoria mecánica. Mientras su padre Hugo relataba con angustia que la situación era "minuto a minuto", Misiones y el país entero se unieron en cadenas de oración, esperando un nuevo milagro de aquel que ya había hecho de lo imposible algo cotidiano.

El cielo recibe al campeón: un legado de acero
En la madrugada de este viernes, el cuerpo de este gran deportista dejó de resistir, pero su espíritu permaneció intacto hasta el final. Su padre, con una entereza conmovedora, publicó un mensaje que sintetiza el sentimiento de todos: "El cielo está de festejo recibiendo al campeón. Quiero agradecer a todos por acompañar y colaborar con el gordito. Tiago mi eterno amor".
Tiago no se va vacío; se va dejando un legado de acero forjado en la constancia. Nos enseñó que las limitaciones son, muchas veces, construcciones ajenas que uno tiene el poder de no aceptar. Hoy, aunque las pesas en Posadas se sientan más pesadas que nunca ante su ausencia, su historia queda como un faro para cada joven que reciba un diagnóstico difícil. Tiago nació bajo una sentencia que lo condenaba a la inmovilidad y terminó siendo un bosque entero de esperanza que cobijó los sueños de toda una provincia. Su fuerza no estaba en sus brazos, sino en su negativa a rendirse.
Descansá en paz, campeón. Tu récord más grande fue enseñarnos a vivir.
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