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(primeraedicionweb.com.ar) Un relevamiento basado en datos oficiales muestra una fuerte pérdida del poder adquisitivo en el primer eslabón de la cadena. Mientras los costos se dispararon y el valor en góndola creció con fuerza, la materia prima quedó rezagada.

La crisis yerbatera se profundiza en Misiones con un escenario cada vez más asfixiante para los productores, que enfrentan costos en alza, precios deprimidos y una marcada pérdida de ingresos.

En el corazón del problema aparece un desfasaje cada vez más evidente entre lo que se paga por la hoja verde y el valor final del producto, en un contexto donde las reglas del mercado cambiaron y dejaron al eslabón primario en clara desventaja.Mientras el consumo de yerba mate se mantiene y el precio en góndola registra fuertes incrementos, la situación en las chacras es diametralmente opuesta. Los pequeños productores, que constituyen la base del sistema productivo en la provincia, ven cómo su margen se reduce al mínimo, con dificultades crecientes para sostener la actividad.

En ese contexto, un relevamiento elaborado por el diputado provincial y contador Cristian Castro permite poner cifras concretas a ese deterioro. Según el informe, el precio de la hoja verde pasó de 210 pesos en diciembre de 2023 a 220 pesos en abril de 2026, lo que representa un incremento de apenas 4,8%. En contraste, el valor en góndola saltó de 2.278 a 5.124 pesos, con una suba superior al 120%, lo que evidencia una creciente concentración de la renta en los eslabones industriales y comerciales.

El dato del precio en góndola corresponde a lo informado por el INDEC. Si bien es verdad que, principalmente en Misiones, es posible encontrar valores por kilo marcadamente más bajos, en otras provincias no ocurre lo mismo.

El impacto es aún más fuerte al analizar los datos en términos reales. De acuerdo con cálculos basados en el INDEC, la hoja verde debería ubicarse en torno a los 842 pesos para mantener su poder adquisitivo, pero actualmente se pagan 220, lo que implica una caída cercana al 74%. En dólares, el retroceso también es contundente, con una baja superior al 70% en el valor por tonelada. A la par, los costos de producción se dispararon.

El dólar oficial aumentó más de 270% en el período analizado, el gasoil cerca de 300% y la inflación acumulada superó el 300%. Esta combinación dejó a los productores completamente desfasados frente a la estructura de costos, profundizando la pérdida de rentabilidad.

Castro aclaró que los valores utilizados corresponden a los precios mínimos efectivamente pagados en cada momento, lo que incluso podría subestimar la magnitud del problema. Señaló que en 2023 existían operaciones por encima de esos niveles, con pagos de contado que alcanzaban entre 370 y 380 pesos, algo que hoy no se observa. Es más, en algunos casos, los productores están entregando la hoja verde en los secaderos sin referencia ni plazos de pagos.

Otro indicador clave es la participación del productor en el precio final. Mientras en 2023 la hoja verde representaba el 9,2% del valor en góndola, actualmente cayó al 4,3%, lo que marca una pérdida de más de la mitad en su participación dentro de la cadena.

Los números explican por qué el sector productivo atraviesa uno de sus momentos más delicados. La rentabilidad se desplomó, los costos subieron de manera sostenida y el margen económico prácticamente desapareció. En un esquema donde predominan miles de pequeños productores frente a pocos compradores grandes, la capacidad de negociación quedó fuertemente debilitada.

Este escenario se da en paralelo a la desregulación del sector a nivel nacional, que eliminó herramientas clave como la fijación de precios mínimos por parte del Instituto Nacional de la Yerba Mate. Sin esas referencias, los productores quedaron librados a la negociación directa con la industria, en un mercado donde la demanda está concentrada en pocos actores.

Búsqueda de solución en la provincia

En Misiones, donde la actividad involucra a unas 12.500 familias, el impacto ya se traduce en abandono de chacras, caída de ingresos y creciente conflictividad. La reciente mesa yerbatera convocada por el Gobierno provincial reflejó ese diagnóstico compartido, aunque sin definiciones concretas en materia de precios.

Durante ese encuentro, los distintos sectores coincidieron en la necesidad de avanzar hacia un valor orientativo basado en costos reales, con el objetivo de recuperar previsibilidad. Sin embargo, su aplicación dependerá de la voluntad de los actores de la cadena, en un contexto donde las asimetrías siguen marcando el pulso del negocio.

Mientras se abre un compás de espera para nuevas negociaciones, los datos económicos ya delinean el problema de fondo. La yerba mate sigue vendiéndose y el consumo se mantiene, pero la distribución de la renta cambió de manera drástica. El resultado es un sector primario asfixiado, con riesgo creciente de abandono de chacras y concentración del negocio

Autor: admin